nadie ha llegado así al conocimiento escondido.
Al fin, en El me absorbí,
y la bodega del néctar alcancé.
Ahí donde se encuentran tantas jarras llenas ...
pero nadie bebiéndolas.
4 - Mi cántaro se estrella contra el suelo.
Estoy anonadada.
Su belleza me enloquece. Padre, madre, hermano
y hermana
todos dicen lindas palabras. Ven a casa,
olvídalo.
Pero el oscuro danzador me habita.
Su amor es luz a través de todo mi cuerpo.
Déjalos decir que estoy perdida.
El secreto. Girdhar (Krishna) sabe.
el espejo dentro de mí;
ahora cantaré y bailaré en éxtasis.
Al verdadero Señor he llegado a ver
nadie sabe de este tesoro
que yace dentro de mi propio ser.
Si yo te adoro
Por temor al Infierno, quémame en el Infierno.
Si te adoro
por esperanza del Paraíso, impídeme alcanzar sus puertas.
Pero si te adoro
Sólo por ti mismo, otórgame entonces
La belleza de tu Rostro.
Ya toda me entregué y di,
y de tal suerte he trocado,
que mi Amado es para mí
y yo soy para mi Amado.
Cuando el dulce Cazadorme tiró y dejó herida,
en los brazos del amor
mi alma quedó rendida;
y, cobrando nueva vida,
de tal manera he trocado,
que mi Amado es para mí
y yo soy para mi Amado.
Hiriome con una flecha
enherbolada de amor,
y mi alma quedó hecha
una con su Criador;
ya yo no quiero otro amor,
pues a mi Dios me he entregado,
y mi Amado es para mí
y yo soy para mi Amado
Este poema no es específicamente místico, ni siquiera se conoce el nombre de su autora, pero me parece muy bello, así que lo incluyo.
10 - Poema de la mujer de Dunas Ben Labrat
LAS
PALABRAS
No
lo llamo su signo,
No
lo llamo volverme uno con su signo.
No
lo llamo unión,
No
lo llamo armonía con unión.
No
digo que algo haya pasado,
No
digo que nada ha pasado.
No
lo llamaré Tú,
No
lo llamaré Yo.
Ahora
que el Señor de los Jazmines Blancos es yo misma,
¿Qué
uso podrían tener las palabras?
12 - La Sulamita
CANTO
1:5-6
¡Soy
oscura, hijas de Jerusalén,
Y
soy hermosa!
Oscura
como las tiendas de Kedar, pródiga
Como
los tapices de Salomón.
No
me vean como oscura. El sol
Me
ha mirado.
Mis
hermanos están enojados conmigo.
Me
hicieron custodiar los viñedos.
No
he custodiado los propios.
13 - Hadewijch de Amberes
¡Ah! no tengo de qué vivir:
¡tú bien lo sabes, amor!
Nada mío conservé,
dame, pues, de lo que es tuyo.
Mas por mucho que me des
solo todo podrá saciar mi hambre.
Al fondo del pozo
la noche mecía
el agua de las Pléyades
sorbí su plegaria,
bebí hasta los orígenes
del cosmos
y te ofrecí mi boca
como cántaro sellado en el amor
Tomaste su luz quieta
las estrellas cantaron en tu boca
Brunhilde Román Ibáñez

Pura belleza, sensibilidad y sensualidad. Una delicada rareza en los tiempos de "Tinder"
ResponderEliminarPues sí, cantemos a estas mujeres, leámoslas, que seamos muchas y muchos los amantes de las rarezas sensibles y sensuales. Graaaaaaacias bella.
EliminarQue maravilla Bruni¡¡¡ Gracias x sentirlas así¡¡¡ Y por compartirlas, y x danzarlas, y por todo¡¡¡¡
ResponderEliminar¡Mil gracias! Que sigamos encontràndonos en la gracia, en la danza y en la alegría. Abrazos oceánicos.
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