Lalla - India
1 - El alma, como la luna,
es nueva, y siempre nueva otra vez.
Y he visto al océano
crear continuamente.
Desde que lavé mi alma
y mi cuerpo, yo también, Lalla,
soy nueva, cada momento nueva.
Mi maestro me enseñó una cosa,
vive en el alma.
Cuando eso ocurrió,
comencé a andar desnuda,
y a bailar.
2 - Al final de una noche de luna
enloquecida
surgió el amor de Dios.
Yo dije, “Soy yo, Lalla.”
El bienamado despertó.
Nos convertimos
en Eso,
y el lago está claro como el cristal.
3
- Buscando intensamente mi propio Ser, me agotaba:
nadie
ha llegado así al conocimiento escondido.
Al
fin, en El me absorbí,
y
la bodega del néctar alcancé.
Ahí
donde se encuentran tantas jarras llenas ...
pero
nadie bebiéndolas.
Mira bai - India
Mi Cántaro se Estrella
4 - Mi cántaro se estrella contra el suelo.
Estoy anonadada.
Su belleza me enloquece. Padre, madre, hermano
y hermana
todos dicen lindas palabras. Ven a casa,
olvídalo.
Pero el oscuro danzador me habita.
Su amor es luz a través de todo mi cuerpo.
Déjalos decir que estoy perdida.
El secreto. Girdhar (Krishna) sabe.
5 - Mi Maestro me ha revelado
el espejo dentro de mí;
ahora cantaré y bailaré en éxtasis.
Al verdadero Señor he llegado a ver
nadie sabe de este tesoro
que yace dentro de mi propio ser.
6 - Oh! Amado
Ahora estoy toda teñida de tu color
Cuando otros enamorados viven
En tierras extranjeras
Ellos se escriben una carta tras otra
Pero el amado de Mira
Vive en su corazón
Y ella canta y se regocija
Día y noche
Rabi'a –
Poesía Sufí
7 - Oh mi Señor,
Si
yo te adoro
Por
temor al Infierno, quémame en el Infierno.
Si
te adoro
por
esperanza del Paraíso, impídeme alcanzar sus puertas.
Pero
si te adoro
Sólo
por ti mismo, otórgame entonces
La
belleza de tu Rostro.
8 - Su amor
dispersa las arenas de mis desiertos
Hermanos, mi
paz está en mi soledad, Mi Amado se encuentra conmigo a solas en
ella, siempre.
No he hallado nada en todos los mundos que existen que
pueda compararse con Su amor,
Ese amor que dispersa las arenas de mi
desierto.
Si ardiera de deseo y no hubiera alcanzado a mi Amado,
Viviría siempre en la desolación.
Ésta es toda mi búsqueda:
Abandonar todo lo creado
Y estrechar en la palma de mi mano
Los
signos ciertos de que Él me ama.
Santa Teresa de Jesús
9 - Mi Amado para mí.
Ya
toda me entregué y di,
y de tal suerte he trocado,
que mi
Amado es para mí
y yo soy para mi Amado.
Cuando
el dulce Cazador
me tiró y dejó herida,
en los brazos del
amor
mi alma quedó rendida;
y, cobrando nueva vida,
de tal
manera he trocado,
que
mi Amado es para mí
y yo soy para mi Amado.
Hiriome
con una flecha
enherbolada de amor,
y mi alma quedó hecha
una
con su Criador;
ya yo no quiero otro amor,
pues a mi Dios me he
entregado,
y
mi Amado es para mí
y yo soy para mi Amado
Este poema no es específicamente místico, ni siquiera se conoce el nombre de su autora, pero me parece muy bello, así que lo incluyo.
10 - Poema de la mujer de Dunas Ben Labrat
¿Recordará su amado a la cierva graciosa
el día de la partida, con su hijo único en brazos?
Puso él en su mano izquierda el anillo de su diestra,
en su brazo puso ella su ajorca;
al tomar ella su velo como recuerdo,
cogió él el suyo para no olvidarla.
No se quedará él en Sefarad
aunque recibiera medio reino de su señor.
11 - Mahadeviyakka
LAS
PALABRAS
No
lo llamo su signo,
No
lo llamo volverme uno con su signo.
No
lo llamo unión,
No
lo llamo armonía con unión.
No
digo que algo haya pasado,
No
digo que nada ha pasado.
No
lo llamaré Tú,
No
lo llamaré Yo.
Ahora
que el Señor de los Jazmines Blancos es yo misma,
¿Qué
uso podrían tener las palabras?
12 - La
Sulamita
CANTO
1:5-6
¡Soy
oscura, hijas de Jerusalén,
Y
soy hermosa!
Oscura
como las tiendas de Kedar, pródiga
Como
los tapices de Salomón.
No
me vean como oscura. El sol
Me
ha mirado.
Mis
hermanos están enojados conmigo.
Me
hicieron custodiar los viñedos.
No
he custodiado los propios.
13 - Hadewijch de Amberes
¡Ah! no tengo de qué vivir:
¡tú bien lo sabes, amor!
Nada mío conservé,
dame, pues, de lo que es tuyo.
Mas por mucho que me des
solo todo podrá saciar mi hambre.
Por último, para honrar esta tradición de poesía mística femenina añado un poema mío:
Al fondo del pozo
la noche mecía
el agua de las
Pléyades
sorbí su plegaria,
bebí hasta los
orígenes
del cosmos
y te ofrecí mi boca
como cántaro sellado
en el amor
Tomaste su luz quieta
las estrellas cantaron
en tu boca
Brunhilde Román Ibáñez
El cartel es de mi compañero de recital, Miguel Ángel Cervantes. ¡Gracias!