domingo, 19 de noviembre de 2017

MUJER LUNA EN ESCORPIO: EL PODER INTERIOR

MUJER LUNA EN ESCORPIO: EL PODER INTERIOR

Esta luna en escorpio nos invita a trabajar con el poder, la pulsión de muerte y de renacer con la fuerza del conocimiento adquirido en el viaje a través de lo oscuro. Si aries representa el impulso y la voluntad hacia el exterior, la expresión, la potencia del volcán, lo visible, escorpio es el magma que hierve en la tierra, el centro del volcán donde se crea toda esa energía, la potencia primordial para que pueda surgir al exterior. Es la fuerza que se fragua en lo profundo y que no busca el reconocimiento exterior, no lo necesita puesto que es algo que impregna todo a su alrededor. Escorpio manifiesta asimismo la voluntad inquebrantable de quien sabe quién es y qué es lo que quiere y a través de ese encuentro con lo que uno es realmente, conoce la magnitud de su poder interior. Pero el viaje al encuentro del arquetipo escorpiano no es fácil. Representa la necesidad de muerte del ave fénix y el viaje iniciático de la Koré (doncella) antes de convertirse en Perséfone, la reina del inframundo.
En la rueda zodiacal, la koré está en los signos de aries, tauro y géminis: es la mujer joven, inocente, sensual y curiosa que quiere descubrir el mundo. La doncella es arrancada de su hogar y llevada al inframundo. A través de un acto de violencia, un rapto, un encierro en el centro mismo de la muerte (el Hades), la joven se ve confrontada con su herida abierta, su herida personal y la herida del inconsciente colectivo de las mujeres: La privación del poder personal, de la voluntad, de la capacidad de elegir. La koré se enfrenta a su propia muerte y ahí es donde realmente entra en juego el arquetipo escorpiano. En el momento de mayor dolor sabe que tiene dos opciones: dejarse morir o dejarse transformar. En ese instante, cuando, tras haber llorado, liberado y sentido toda la ira, el miedo y la tristeza, ha tomado la decisión, el flujo de energía cambia. Ya no es la koré que busca su afirmación en el exterior, que desea complacer, que se ve frágil e inexperta. Ahora, dueña de sí, convertida en reina del inframundo, experimenta que nada exterior tiene ya poder sobre ella. No necesita ser, buena, ser amable, gustar. Conoce los recovecos de su alma, ha buceado en sus miedos, sus fragilidades, su desesperanza y en su ira sagrada, la que la purifica, la que la alza por encima de si misma, la que dice NO, la que la convierte en una loba que enseña los dientes, la que pulsa en lo instintivo, la que sabe que las buenas maneras no siempre son tan buenas. Y desde ese lugar de poder interior, Perséfone puede permitírselo todo: mostrarse vulnerable, compasiva, fiera, salvaje, cobarde o valiente, contradictoria, profundamente humana. Es ella con todo lo que es, en eterna transformación.

Esa mujer magnética, profunda, libre, a veces también llamada “mujer fatal” (de fatum: destino, aquello de lo que no podemos escapar porque es nuestro aprendizaje), es aquella cuyo propio conocimiento interior a veces asusta y atrae en igual medida, porque es la que llama al hombre a mirar dentro de sí, a encontrar su propia dignidad, su coraje y su fuerza. Esta energía arquetípica nos invita a hombres y mujeres a atrevernos, a mirarnos a los ojos, a encontrarnos desnudos, sin máscaras, a compartirnos en el miedo, en la soledad, en la incertidumbre y en el llanto así como en la risa y la alegría, en el valor y el éxtasis. Porque donde el amor vive, allí se encuentra también nuestro poder.


Texto: Brunhilde Román Ibáñez
Créditos de la imagen de Lauren Bacall: desconocido. 







4 comentarios:

  1. A través de un acto de violencia, un rapto, un encierro en el centro mismo de la muerte (el Hades), la joven se ve confrontada con su herida abierta, su herida personal y la herida del inconsciente colectivo de las mujeres: La privación del poder personal, de la voluntad, de la capacidad de elegir. La koré se enfrenta a su propia muerte y ahí es donde realmente entra en juego el arquetipo escorpiano. En el momento de mayor dolor sabe que tiene dos opciones: dejarse morir o dejarse transformar. AHÍ ESTAMOS AMIGA!

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  2. Muy hermoso y potente Bruni.
    Gracias por recordarnos el sentido oculto y grande de esta aventura de la vida,que con tanta frecuencia se me olvida.
    Un abrazo fuerte.

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    1. ¡¡Gracias!! Yo también escribo para recordar :)
      Abrazo inmenso

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