miércoles, 15 de junio de 2016

Un poema de la argentina Amelia Arellano dedicado a Olga Orozco


A veces hay dos mundos que viven en nosotras... sin saber que son lo mismo.
Espero que disfrutéis de este precioso poema y de las paradojas del SER humano


                               YO, LA OTRA
                                                                                                         
                                                                                                        ¿Quién se levanta en mí?
                                                                                                        ¿Quien se alza del sitial de su agonía
                                                                                                     …y camina con la memoria de mi pie?
                                                                                                                               Olga Orozco


“Yo, Olga Orozco desde tu corazón digo a todos muero.”
Yo. La otra. Sombras simultáneas.
Detrás, adelante o cubriéndonos.
El inmutable espejo devuelve cóncavas imágenes.
Triángulos. Orfandad a cuestas.
Yo y la otra. La otra y yo.
Una se desnuda, la otra se cubre. Una se hiere, sangra la otra.
Una arde, la otra se apaga.
Se aman intensamente pero se odian más.
Las dos se acechan, más, jamás se encuentran.
Doy un paso, la otra avanza dos.
La presiento detrás de mí, vuelvo la cabeza. Estatua y sal
La otra y yo. Yo y la otra.
Jamás engañó al poema, yo le fui infiel.
Odié la luna y los atardeceres luminosos
Amé los charcos nauseabundos y al viejo sapo enamorado.
Yo, que he de morir cuándo ella muera.
La otra, que no ha de morir cuando yo muera,
Asistirá, estoy segura, impávida a mi entierro.
Una es semilla, la otra, brote.
Confieso, he deseado intensamente ser la otra
Lo he logrado a veces.
He sido Salomé, sensual y victimaria,
Pero también la otra, la mujer de Zebedeo
La otra confiesa haber deseado, más que nada en la vida, ser yo.
Aun no lo ha logrado

Poema: Amelia Arellano
Imagen: Primal Painter




sábado, 4 de junio de 2016

Leyendo a Joseph Campbell "Imagen del Mito"

Hace muchos años que leo a Joseph Campbelly en realidad este texto es un pequeño homenaje a toda su obra, pero me voy a referir especialmente a Imagen del Mito porque es el libro que estoy leyendo en este momento.
A Joseph Campbell se le ha llamado antropólogo, mitólogo, historiador y demás, quizá porque su amplitud de conocimiento no cabe en una sola categoría y hay que recurrir a varias. Sin embargo en Campbell hay una faceta poética, estética y un vínculo con lo espiritual que inmediatamente nos conducen a otras esferas más allá de la órbita del saber erudito. Campbell nos invita a experimentar el mito, a trascender la realidad que vemos con los ojos, a sentir la potencia de historias, ecos, palabras antiguas para que se actualicen en nosotros, para que vivan a través de nosotros y nos impulsen a conocer la existencia desde otro lugar. Es un doble juego en el que el lector revive el mito a través de su lectura y el mito revive al lector otorgándole toda su vitalidad.

Y es que el mito está vivo, no es tanto que nos traslade a otros mundos, sino que nos hace palpitar en el espíritu de un mundo en el que se solapan otros mundos, otras capas de la realidad y en el que nosotros también nos movemos en diferentes capas de realidad: somos diferentes realidades.
Enriquecido a través del poder del arte, la escritura de Campbell trasluce un pulso, una pasión que se contagian a quien lo lee. No nos habla de sus viajes, sus lecturas, su matrimonio con la bailarina hawaiana Jean Erdman, pero se transpira esa fuerza radical que ha acompañado una vida plena a través del conocimiento espiritual de lo diverso para poder trasladarlo a la unidad primordial.

Imgaen del Mito destila esa sed de conocimiento de lo lejano y lo cercano, de lo oculto y lo secreto en el mundo para abrir una puerta a lo oculto y lo secreto que vive en nuestro interior. Como en un rito de pasaje, nosotros somos quienes llamamos a la puerta y emprendemos el camino del héroe a través del libro. Subimos la Montaña del Mundo olmeca, pasamos por el camino sinuoso de la Serpiente Kundalini para llegar al cielo de Dante, morir en el Bardo Thodol -el libro tibetano de los muertos- y resucitar en Hawai y Polinesia comos si fuéramos Atis o Adonis, después de habernos detenido para mirar a través del ojo de Horus el desarrollo de la leyenda irlandesa de Diarmuid y Grianne.
El último capítulo del libro nos lleva de nuevo al comienzo del mismo, al despertar de Vishnú, que sueña el mundo, y al soñarlo lo crea, tal y como nosotros somos el soñador y el sueño. Como decía el sabio Chuang tse:

"Revoloteaba contento de ser una mariposa. No sabía que era Chuang Tse. de repente despierta. Ya no le era posible saber si era Chuang Tse que soñaba ser una mariposa, o era una mariposa que soñaba ser Chuang Tse"

Feliz lectura


domingo, 22 de mayo de 2016

Un Poema

Traías el color del mundo
una risa esparcida en fragmentos de lluvia
y un corazón que no cabía en el ancho límite del aire

Corrías por las calles con la lluvia en las manos
recogiendo en tus ojos los soles y los días

Encontrar tu verdadero nombre
en cuyo interior pudiéramos crecer
e ir escribiéndonos muy lento
letra a letra
sobre la mano que deja el amor
cuando lo ha rendido la madrugada

La madre lleva los ojos
atados a la tierra
aún lleva en los ojos el olor de los campos tras la lluvia
y en las manos un dulzor de trabajo y miel
y la niña que camina recogiendo sus alas
y el aire borda con sus pies la danza de la tarde

En ese instante vuelves a mí
te veo
salir de mis ojos
y mirarme de frente
como si estuviera naciendo ante un espejo
que repite tu cuerpo
como si repentinamente hubieses vuelto
para romper en mi memoria
infinitos fragmentos

Poema: Brunhilde Román Ibáñez


Fotografía: Diana E. Martín Herrero


miércoles, 13 de abril de 2016

La Bailarina

La bailarina

Este arquetipo no se relaciona solamente con el baile, sino con el arte y la belleza en general. La bailarina es el arquetipo de la inspiración hecha forma, de algo que desciende a nosotros y que quien lo experimenta devuelve al mundo en forma de cuadro, escultura, música, baile, poesía, canto, arquitectura. Es la experiencia de la creatividad que se recibe como un don y se pone al servicio de los demás a través de la belleza. Para este arquetipo la belleza es sumamente importante, pues es el canal que permite que Ser sea reconocido. Para la bailarina la belleza es el medio de transportar el corazón de nuevo a su fuente; a través del arte bebemos del elixir del amor y recuperamos la memoria de ese lugar más puro, cálido y compasivo al que realmente pertenecemos. La belleza es mucho más que algo bonito o estético, es un portal a la transcendencia.
Todo arte que va más allá de sí mismo es un portal: la poesía es la palabra que va más allá de la palabra, la música es el sonido que va más allá del sonido, el baile es el movimiento que va más allá del cuerpo. A través del arte se manifiesta aquello que no puede ser dicho con las palabras que utilizamos todos los días, aquello que se resiste a ser nombrado porque la experiencia no puede abarcarlo, al Amor como alimento y sustancia de la existencia.
Todo arte que va más allá de sí mismo es el conocimiento de lo sagrado y eterno que hay en el universo y que tiene como su reflejo todo lo sagrado y eterno que hay en cada uno de nosotros.
Si sientes que dentro de ti hay una bailarina haz espacio para esa llama que quiere bailar y vibrar a través de ti. Retírate y deja que mueva tu pluma, el arco de tu violín, tu pincel, tus pies, deja que lo innombrable encuentre en ti un recipiente en el que hacerse materia, manifestación. Deja que el todo se reúna con lo único, lo particular que se expresa por medio de ti. Este movimiento es parte de un baile mayor hacia la apertura, la confianza y el valor. 
A veces, como artistas tenemos miedo de expresarnos, de no ser comprendidos, de no gustar y entonces nos hacemos pequeños, apagamos la llama, renunciamos a nuestro don. Mostrarnos como realmente somos requiere valor, requiere renunciar a las expectativas y creer en nuestro arte. La bailarina nos invita a cultivar este don y ofrecerlo a los demás, nos invita a ponernos al servicio de ese Amor, más allá de nuestros miedos. En palabras de Benedetti: “defender la alegría”, defender esa belleza que nos permite experimentar la vida como algo con un sentido más grande que la rutina, los problemas, las calamidades a nivel global. Llevas esa belleza dentro de ti porque tú eres esa llama que arde, ese pájaro que en el centro de tu pecho despliega sus alas y canta. Olvida lo que piensen los otros, entra en ti para que tu belleza pueda salir afuera y transformar el mundo.

Personajes: Isadora Duncan, Gustav Klimt, Miguel Ángel, todos los artistas que reciben el mensaje del alma y lo traducen en forma de arte, José Ángel Valente, Caspar David Friedrich, Omar Faruk, Goethe, Frida Kahlo, Ansel Adams, Gaudi, Hundertwasser, Federico garcía Lorca, Lauren Bacall, Georgia O'Keeffe, Victoria Vanadis, Lalita Devi.


¿Quieres venir con nosotros?
No es momento para quedarse en casa,
sino para salir y entregarse al jardín...

ven,
te diré en secreto
Adónde lleva esta danza.


Poema: Rumi (fragmento)
Foto: Lalita Devi Danza







martes, 15 de marzo de 2016

Vuela

Este es el poema que escribí para "Flores del Desierto" la antología de Mujeres Poetas Internacional-MPI.
Porque el amor hacia nosotras siempre es posible, aunque no lo creamos aunque no lo queramos. A pesar de la violencia y el miedo. Siempre es posible.



                                  Vuela


Algo tendrá que nacer de esta tierra, de este cuerpo seco
de este dolor cuyo nombre aún pesa en mi boca.

Y los frutos de los frutos que fuimos
caen en la hora baldía
en que nada se parece a lo que pudo ser.
Sólo tu vientre sigue siendo tan verdad
como la mano que empuña el cuchillo
como el corazón de alas partidas
tendido hacia la vida.

Y te hablo a ti, en cuya sangre
aún se oye el sonido del mar,

A la que hay más dentro de la mujer que llora,
a aquella de cuyas cenizas brotan amaneceres.

A la que va creciendo
desde el centro mismo de este llanto

Te hablo y hablo a la mujer
que en ti pare la luz

A ti, que también soy yo
a aquella,
que en medio de la tierra seca,
se levanta

y vuela.

Poema: Brunhilde Román Ibáñez
Imagen: Jarah Tree


















miércoles, 27 de enero de 2016

Mis Arquetipos de Poder: La Visionaria

                                                                LA VISIONARIA


Sostienes una visión referente al futuro de la humanidad, a sus inmensas posibilidades y a su evolución. Vives y disfrutas del presente al tiempo que te proyectas a un futuro más pacífico, bondadoso y humano. Como visionaria tomas parte activa en la construcción de ese futuro, no permites que sean sólo los políticos, jefes o personas “importantes” los que tomen las decisiones. Te responsabilizas de tu propia vida y de tus acciones y participas en la toma de conciencia global sobre numerosos temas: los derechos humanos, el reciclaje, la educación, las cuestiones de género, las minorías, las energías alternativas... Todas las inmensas posibilidades que alberga nuestro planeta te llaman la atención y te impulsan a contribuir a favor de esa energía vibrante y nueva.
Una visionaria no pierde el tiempo en quejas, críticas y lamentos sobre todo lo que va mal pues sabe que todo cambio es primero un cambio de conciencia en el interior de cada persona. La visionaria observa lo que es y se concentra en lo que podría ser.
Si sientes que hay en ti una visionaria, eres consciente del poder de la intención y proyectas aquello que deseas ser, hacer o tener sin quedarte aprisionada por imágenes de impotencia y miedo; puesto que has experimentado tu propio poder interior, sabes que el impacto de una sola persona, aportando su granito de arena día a día, provoca un efecto onda y llega a otras personas de modos que a veces ni siquiera conocemos.
A la visionaria le apasionan las capacidades de la mente y las posibilidades de la tecnología al tiempo que siente empatía por nuestro planeta y sus criaturas y se maravilla ante la inmensa capacidad de la Tierra para producir alternativas y crear. La visionaria se siente atraída por la ciencia ficción, las posibilidades de vida en otros planetas, el pasado de la Tierra, los universos paralelos, los estados ampliados de conciencia y a veces siente una añoranza de algo que no sabe muy bien qué es cuando por las noches contempla el vasto cielo estrellado.
Si te sientes llamada a encarnar este arquetipo puedes colaborar con alguna organización. Siéntete en comunidad con personas que comparten tus intereses y experimenta la magia de la acción colectiva concentrada, movilízate por una causa más allá de las necesidades de tu ego, siempre desde la conciencia de que la realidad exterior es la proyección de lo que existe en nosotros “como es arriba es abajo, como es dentro es fuera”. Ya no buscas víctimas ni culpables sino que, centrada en tu intención, te enfocas en en ella desde tu corazón uniéndola con otros corazones hacia otro futuro posible. Una de mis frases visionarias favoritas es ésta de George Bernard Shaw:

“Hay quienes miran lo que es y se preguntan ¿por qué? Y luego están aquellos que miran lo que podría ser y se preguntan ¿por qué no?”

Personajes, George Bernard Shaw, por supuesto, Gregg Bradden, Gloria Steinem, Einstein, Barbara Marciniak, Barbara Marx, Hubbard, Julio Verne, Martin Luther king, Malala Yousafzai, y todos aquellos que gracias a su trabajo amplían las fronteras de lo creíble y lo posible creando nuevos paradigmas para la humanidad.


Foto de Malala: Wikipedia






jueves, 17 de diciembre de 2015

Rumi y Shams de Tabriz

Mawlana Rumi, cuando bailas el cosmos gira alrededor de tus pies.
                           En la secreta mañana,
                           dónde, dónde te lleva tu gravitación
                           Círculo que se expande sobre sí mismo
                           ondas llamando al mar y recibiendo el regalo
                           de aquello que no puede ser visto ni dicho.
                          En el silencio el alma encuentra su propio movimiento
                          y pone en marcha el movimiento de la galaxia
                          Contempla, Mawlana, contempla al Contemplado.

Rumi:            Shams de Tabriz, si mi baile, sobrecogido por tu mirada
                      se vuelve llama, penetra en ella y ardamos hasta la extinción de los dos.
                      Arrebatado giro, en ti me convierto en éxtasis.
                      Shams de Tabriz, girando uno en el otro cada uno de mis átomos
                      se encuentra con el amor que le fue prometido antes de nacer.


Mawlana Rumi, giras y tu cuerpo es el cuerpo del mundo,
                       
                            la sama
                            movimiento transformado en luz
                            en la ebriedad del amor te conviertes en el mismo firmamento
                            que gira y gira.
                            Mawlana, en tu giro los planetas reciben al Contemplado.


Poema: Brunhilde Román Ibáñez



Foto de Lalita Devi: Sarasvatidanza




viernes, 27 de noviembre de 2015

Sé Activista: Quiérete

Quererte y aceptarte es el acto más revolucionario que puedes hacer por ti y por el mundo.

Porque cuando te quieres de verdad actúas desde tu centro y tus elecciones no están dominadas por el miedo. El miedo nos ancla a una frecuencia muy baja en la que nuestras motivaciones están condicionadas por elementos que vienen de fuera: “no quiero defraudar”, “tengo que ganar”, “no puedo decir lo que realmente siento”, “no valgo”, “se reirán de mí”, “si no ataco me atacarán a mí”. Esta conciencia de miedo nos mantiene en una infantilidad permanente, alejados de nuestra propia intuición buscamos respuestas fuera y podemos ser manipulados con facilidad. Por los medios de comunicación que perfilan un horizonte catastrófico, por los poderes políticos y financieros que crean corrientes de opinión e incluso por personas cercanas que viven inmersas en el miedo y nos contagian su visión fatalista.

Yo creo en el activismo, en ese que surge de la ilusión de que podemos evolucionar hacia algo más grande y más humano, en el que crea unidad y no separación, en el que tiende puentes y no fronteras. Entiendo el activismo como algo que empieza desde uno mismo y se expande porque está lleno de la Fuerza de la Vida. Gandhi fue un gran activista porque cambiando él mismo cambió la historia de su país, porque no fue corroído por el odio ni el miedo, porque sus actos venían del amor, y por eso perduraron. Él sabía que en nuestro interior todos somos poderosos y valiosos y en su vida se comportó como tal, manteniendo su dignidad en todas las circunstancias. Fue líder de si mismo y esa energía permitió que los indios recordasen su propia dignidad y valor.
El poder personal no es patrimonio de unos pocos que han nacido con suerte, es algo que está en nosotros y se puede potenciar a través de decisiones conscientes en todos los ámbitos de nuestra vida.

Quererse realmente a uno mismo es una forma muy elevada de activismo, significa atreverse a vivir desde nuestra voz interna, respetando nuestro cuerpo y nuestros deseos más profundos, sin renunciar a nuestra verdad y, a la vez, tratando a los demás con respeto. Significa tener confianza, en sí mismo, en la vida y en los otros. Una persona así no puede ser doblegada por el discurso del miedo porque cree en el ser humano y su unidad fundamental con la Tierra y con la Vida. Las personas que realmente se quieren son quienes están llamadas a cambiar el planeta porque el amor provoca cambios estructurales a largo plazo, quizá no son tan visibles como la gente que grita más y se opone a algo desde el miedo, pero son más efectivos, porque una vez que el campo del amor se ancla en uno, ya no hay vuelta atrás, se convierte en una manera de entender el mundo y se irradia a través de la energía que llevamos. Nosotros mismos somos el portal, el único lugar desde el cual el cambio puede suceder.
Podemos manifestarnos, elevar nuestra voz y abogar por las causas en las que creemos pero sabiendo muy bien desde dónde lo hacemos y qué es lo que en nuestro interior nos anima a defender tal o tal causa. Cuando voto a un partido sólo por miedo a que salga el otro y no porque representa lo que yo creo, cuando estudio una carrera que no me gusta porque creo que tiene más salidas, cuando protestar es una manera de no querer mirar mis propias heridas, cuando no digo lo que realmente siento estoy traicionándome y haciendo el juego a quienes quieren seguir controlándonos a través de la manipulación y el miedo. En cambio, cuando vivo desde mi Poder Interior y desde mi pertenencia a la gran familia humana me convierto en un motor de cambio sólo por mostrarme en mi verdad y actuar desde mi yo más elevado, desde ahí si que es posible crear un mundo más humano y armonioso para todos, teniendo siempre en cuenta que cada uno tendrá que realizar su propio viaje hacia la sanación, y esto puede incluir situaciones que nos resulten duras.

Así que manifiéstate por la causa más importante: tú y los Derechos Humanos del Amor


Texto: Brunhilde Román Ibáñez


Imagen: Victoria Vanadis





jueves, 19 de noviembre de 2015

Mis Arquetipos de Poder: la Mujer Salvaje

LA MUJER SALVAJE

Para mí este es un arquetipo de gran belleza porque nos devuelve a nuestra verdadera esencia.

La mujer salvaje es aquella que ha aprendido a amar su cuerpo, pues es consciente de que, más allá de nuestro aspecto físico, el cuerpo es portador de información y al escucharlo podemos recibir mensajes tanto de nuestro inconsciente -referentes a nuestra salud, a nuestros sentimientos más profundos, a la forma en que tomamos decisiones- como del universo que nos rodea. La mujer salvaje vive en el presente porque ha comprendido la importancia de habitar, aceptar y amar su cuerpo. El cuerpo de una mujer salvaje no tiene que acomodarse a los cánones de belleza, ella no está interesada en esos conceptos, pero sí es consciente de su manera de caminar por el mundo, de su postura, que siempre refleja esa dignidad que siente hacia sí misma, de su respiración, de sus movimientos...
Asimismo es consciente de la importancia del deporte, el movimiento, para mantener un cuerpo ágil y flexible, así como de la alimentación y el descanso, necesarios para sentirse vibrante y llena de energía. Si necesitas integrar a la mujer salvaje en tu vida empieza por cambiar tus hábitos alimenticios, conéctate con tu cuerpo y dirígete a él con cariño, comunícate con tus células, haz deporte, baile, yoga, masajes o camina por el campo. Este arquetipo está profundamente ligado a la naturaleza. Si eres una mujer salvaje necesitas pasar tiempo en la naturaleza, caminar descalza a la orilla del mar, trepar árboles, nadar, subir montañas, meditar ante una puesta de sol, dormir desnuda a la luz de la luna... sientes que eres parte de la naturaleza y esa comunión alimenta tu espíritu y te da fuerza.
En la naturaleza nuestros hemisferios derecho e izquierdo se alinean y amplían nuestra capacidad de recibir información. La mujer salvaje está naturalmente conectada a su intuición ya que se ofrece el regalo de la soledad y la quietud en la que es posible escuchar la suave voz que habla en lo más hondo de nosotros. Esta intuición actúa en ella como una brújula que la ayuda a conducirse en su vida y tomar decisiones que emanan de un conocimiento más profundo y certero que aquellas tomadas únicamente desde la cabeza. La mujer salvaje crea su propio nido, tanto en la naturaleza como en su hogar, lo que la protege del ruido exterior, la discordia y la manipulación de medios de comunicación. Cierto que también tiene que ocuparse de los asuntos del mundo material, pero lo hace desde el plano de esa conexión íntima y verdadera con lo natural.
Esa conexión con lo esencial le permite desvincularse de las necesidades del ego: un coche más grande, una casa más grande, aparatos modernos o pasar tiempo comprando y acumulando más ropa. La mujer salvaje es coherente con lo que ha elegido vivir, es decir, en la esencia, no en la superficie, esto le permite dedicar más tiempo a las cosas que verdaderamente la importan, la nutren y la hacen crecer. Suele ser una mujer sonriente, alegre y al mismo tiempo alguien que sostiene y acoge en sí los ritmos de la vida, por lo que puede necesitar un tiempo dedicado al silencio, a estar consigo misma. Este movimiento cíclico le permite equilibrarse y experimentar los cambios con mayor aceptación: el paso de las estaciones, las transformaciones de una etapa a otra de la vida... ella sabe que nunca se pierde nada, que el frío del invierno dará paso a otra primavera, que vamos de la tristeza a una renovada alegría y que la ancianidad contiene en sí todo lo vivido.

De la misma manera puede conectarse fácilmente con plantas y animales porque se permite ser instintiva y porque honra todas las manifestaciones de la vida sobre la tierra. Si eres una mujer salvaje probablemente estés rodeada de perros o gatos, o vivas en un entorno rural, o en la ciudad, pero acompañada de flores y piedras. Sientes muy dentro de ti ese amor de la Madre Tierra hacia nosotros y hacia toda la vida, puede que tú misma seas madre o nutras de una u otra manera a otras personas, animales o plantas.
Si este arquetipo ha despertado algo en ti, permítete bailar desnuda (o cocinar desnuda, leer desnuda), permítete el lujo de la soledad y el silencio, permítete gritar, abrir los brazos, correr, salir al campo y empezar a sentir tu cuerpo con el corazón.

Personajes: Jane Goodall, Diane Fossey, Biruté Galdikas, todas ellas estudiosas de los primates y grandes amantes de la naturaleza, Pocahontas, Clara y Francisco de Asís, James Lovelock, que popularizó en el mundo occidental la idea de Gaia, la Tierra como organismo inteligente, Relmu Ñamku, que fue llevada a juicio por defender sus tierras frente a una petrolera, el Consejo de las Trece Abuelas y todos los pueblos indígenas que honran a nuestra Madre Tierra.

Texto: Brunhilde Román Ibáñez

Créditos de la imagen de Relmu Ñamku: desconocido