viernes, 24 de julio de 2026

Despedida de Palmira - Poema premiado

 Despedida de Palmira


La estatura de la luz, la cintura del viento

como un hombre coronado de sol, tu piel se amotina,

tu piel es una estepa, un cielo invertido ardiendo

en el corazón del mundo

tu piel es una llamarada

una caravana cruza la espina del desierto sobre tu espalda

mi boca es una ofrenda

Recuerda el tiempo cuando Palmira aún era un hechizo

cuando su nombre aún no estaba huérfano

y brillaba azul en las lenguas de los nómadas

cuando la frente de Zenobia señalaba el mediodía de la tierra

Te he llevado en mi rostro desde el inicio del tiempo

escribí el futuro en el temblor del acero

tú eras arena

yo te entregaba el poema que moriría en tus labios

La mirada de la luz, los párpados del viento

como un hombre nacido para libar del día,

tu piel es ámbar y yo la acojo en mis manos

Mira por última vez la gloria de Palmira

los templos que dibujaron la rueda del sol sobre la piedra

Nabu, dios cincelado en el polvo del valle de las tumbas

los jardines de los árboles del dátil,

dádiva del sol sobre el valle del Cauca, sobre las cabañas del Táchira,

Cienfuegos, Veracruz, Maranhao, Basilicata.

Retén esta memoria, esta ciudad aniquilada, el espasmo del dios

que concibió Kavafis

Tú que partes para no volver

nunca olvides la tierra que aún recuerda tus pasos

mira por última vez la grloria de Palmira

mientras las cosas mueren

el mundo gira, tenaz, en torno a tu mirada


Poema ganador del Premio Speciale Della Critica en la primera edición del Premio

Letterario Menéndez Pelayo organizado por diversas instituciones italianas.


Addio a Palmira


La statura della luce, la vita del vento

come un uomo incoronato de sole, la tua pelle si ribella

la tua pelle è una steppa, un cielo rovesciato che brucia

nel cuore del mondo

la tua pelle è una fiamma,

una carovana attraversa la spina del deserto sulla tua schiena

la mia bocca è un'offerta

ricorda il tempo in cui Palmira era ancora un incantesimo

quando il suo nome non era orfano

e brillava di blu nelle lingue dei nomadi

quando la fronte di Zenobia indicava il mezzogiorno della terra.

Ti ho portato sul mio viso dall'inizio dei tempi

ho scritto il futuro nel tremore dell'acciaio

eri sabbia

ti ho dato la poesía que sarebbe morta sulle tue labbra.

Lo sguardo della luce, le calde palpebre del vento

come un uomo nato per sorseggiare il giorno

la tua pelle è ambrata e la tengo tra le mani

guarda un'ultima volta la gloria de Palmira

i templi che tracciavano la ruota del sole sulla pietra

Nabu, dio scolpito nella polvere della valle delle tombe

i giardini delle palme da dattero,

dono del sole sulla valle del Cauca, sulle capanne di Táchira, Cienfuegos,

Veracruz, Maranhao, Basilicata.

Aggrappati a questo ricordo, a questa città annientata,

allo spasmo del dio concepito da Kavafis

Tu che parti per non tornare mai più,

non dimenticare la casa che ancora ricorda i tuoi passi

guarda un'
ultima volta la gloria de Palmira

mentre le cose muiono

il mondo gira, tenace, intorno al tuo sguardo.

Brunhilde Román Ibáñez




Circe- John William Waterhouse

No hay comentarios:

Publicar un comentario