sábado, 23 de mayo de 2020

Las Nueve Musas leen poemas de Eduardo Mohedano

¡Ea, tú! comencemos por las Musas que a Zeus padre con himnos alegran su inmenso corazón dentro del Olimpo, narrando al unísono el presente, el pasado y el futuro.
                                                                                                                            Hesiodo. Teogonía



No hablaré aquí de nuestro padre Zeus, pues es sobradamente conocido pero sí de Mnemosine, nuestra madre ¿por qué Mnemosine - la Memoria- se unió al padre de todos los dioses? Quizá porque la memoria en gran medida nos inventa, porque es en si misma un arte y porque mientras estamos en el recuerdo de los vivos seguimos existiendo de algún modo.
El arte es una manera de narrar el presente y el pasado pero también de escribir el futuro. La palabra, la voz, la música son a la vez límite y puente. Límite porque nunca podremos llegar a nombrar lo inefable, lo que intuimos que está más allá del logos, de lo expresable; y puente porque nos proyecta a los futuros posibles, a lo que sí somos capaces de invocar y traer al mundo a través de la música, la pintura, la poesía. Ahí está nuestra belleza, ahí está nuestra inmortalidad. Somos las musas, Melpómene, Talía, Clío, Urania, Erato, Euterpe, Polimnia, Calíope y Terpsícore, la memoria de ese futuro que está siendo creado. En el origen fuimos ninfas de los arroyos y las fuentes cuando el canto y el habla eran de origen divino y los poetas venían a beber de nuestras aguas. Ven, entonces, y bebe de la fuente de Mnemosine en Lebadia, ven y recuerda quién eres y qué viniste a contar.

                                                 Y como decía Bernard Shaw (ciertamente inspirado por Nosotras):

                                                    "Hay quienes miran lo que es y preguntan ¿por qué?
                                                     pero yo sueño con cosas que nunca fueron y digo, ¿por qué no?"


Antes de que nos conozcáis  os dejamos con la introducción de Soledad Garnero a las Nueve Agujas del Reloj, el poemario de José Eduardo Mohedano basado en Nosotras. Ella es nuestra Mnemosine y su fuente está en La Forja de las Letras, puro manantial de inspiración.


Terpsícore, la que deleita en la danza, musa, cómo no, de la danza, aquí en la piel de Virginia del Pozo.


Calíope, la de la bella voz, musa de la poesía épica y la elocuencia regalando su voz con Anita Wonham.


Polimnia, la de muchos himnos, musa del canto sagrado, las danzas rituales y la retórica nos invita a crear a través de Encarna Armero.


Euterpe, la muy placentera, musa de la música, cantada por Virginia Fernández

Y la Euterpe encarnada en la voz de Ana de Lima.


Erato, la amorosa, musa, qué duda cabe, de la poesía lírica y amorosa, por Eduardo Mohedano.

Erato, esta vez en el amor de Elena Molina

Urania, la celestial, musa de la astronomía interpretada por Val Marchante.

Y otra Urania, inspirando al mundo con Patricia Moreno Liñán.


Talía, la floreciente, musa de la comedia y de la poesía bucólica por Brunhilde Román.


Clío, la alabanza, musa de la historia en la voz de Cristina Moreno.



Melpómene, la melodiosa, musa de la tragedia encarnada por Sara Levesque.


Los poemas son de José Eduardo Mohedano Cordoba (Las Nueve Agujas del Reloj) interpretados por diferentes artistas.
La introducción a las Musas es de Brunhilde Román Ibáñez.

lunes, 4 de mayo de 2020

With a Little Help From My Friends

Arte y  amistad como dos respiraciones que acaban siendo una. Quizá realmente son lo mismo porque como todo arte, la amistad es yuxtaposición, imbricación, diálogo. El 30 de abril, el día en que vuelvo a encontrarme en el camino del sol decidí celebrar a los dos. He incluido cosas que me han enviado algunos amigos, pero faltan muchos más. Esto es sólo una muestra, pero va por todxs, por quienes siempre están ahí para reir o llorar (o reír y llorar), por los que reaparecen después de diez años, por las mujeres que corren con gatos y los hombres que bailan con lobos (y viceversa), por las que escriben y los que construyen, por los galácticos, cósmicos, idealistas y filósofos. También por las que sueñan y las que plantan flores en el asfalto, por quienes no se rinden y por quienes lo dejan todo. Por los que me quieren y me lo dicen, por las que hablan con los perros y las piedras. Por los surrealistas, cuenteros, seres medievales y seres de otros mundos, las que hablan y florecen, los que callan y tienden las manos. Los que abrazan. Las que crean mundos nuevos, los paridores de la voz que no será callada. Nunca me faltéis.

Esto es de Abo, un ser adorable (podéis encontrarlo en facebook en la página de El Abominable).

Brunhilde Román: sabes, porque casi no hay cosa que no hayas leído, que en Cien años de soledad un personaje tan intachable, sumamente admirable y bello termina volando hacia el cielo inopinadamente.
🎶
No, tú no eres exactamente así. No hay que esperar que vueles, porque has volado desde siempre, como mariposapalomafaisán que eres.
En ti se encierra un alma que no debería nombrar quien no es digno de ello.
Así, preparándome para el silencio, te envío un beso y un abrazo que quiero sanadores.
¿Volveremos a bailar derviche? 🌷🙏🌴
Diana, amante de Leonardo y conocedora de mitos que recuperan la sabiduría del alma. Aquí su dibujo sobre un poema de Baudelaire, L'Invitation au Voyage, musicado por Battiato y danzado por mí. Podéis visitar su página en facebook: Mitos, Dioses y Astrología



Y aquí el vídeo del dibujo.

Un cuadro de otro pintor y poeta, Rafael Peñalver Andrés, que también tiene página en face en la que combina poesía y obra pictórica. 



También os presento a un joven poeta y rapero chadiano Innocent Clément, su página: Diclem7

Rimes brunies Avec toi, je forme cette dualité De cœur et de sentiments partagés. C'était cette base, cette sensualité, La poésie et cette envie engagée. Il a suffit de cette réponse positive à ma demande Pour qu'on se retrouve, pour qu'on voyage. Il a suffit que toi et moi, nous nous rencontrions Pour que naissent ces rimes isométriques qui me soulagent. Avec toi, nous sommes unis dans cette pluralité, Cette ouverture d'esprit bien managée. Tu inspires l'assurance, la maturité. Je me vois grandit de ces plaisirs imagés. Brunhilde ou ces inspirations divines, Le monde est un grand village. Pourquoi ne pas en faire un grand spectacle, Où toi et moi sur cette scène avec le même courage? Diclem7
Innocent Clément

Y una imagen "Flor Danzante" de Jenny Carralero, videoartista, cantautora y un largo etcétera. La podéis encontrar como Jenny Meriad Art.



Os dejo con el poema de Baudelaire, uno de mis himnos personales.

Invitación al Viaje (Las Flores del Mal, 1857)

Mon enfant, ma sœur,
Songe à la douceur
D’aller là-bas vivre ensemble !
Aimer à loisir,
Aimer et mourir
Au pays qui te ressemble !
Les soleils mouillés
De ces ciels brouillés
Pour mon esprit ont les charmes
Si mystérieux
De tes traîtres yeux,
Brillant à travers leurs larmes.

Là, tout n’est qu’ordre et beauté,
Luxe, calme et volupté.

Des meubles luisants,
Polis par les ans,
Décoreraient notre chambre ;
Les plus rares fleurs
Mêlant leurs odeurs
Aux vagues senteurs de l’ambre,
Les riches plafonds,
Les miroirs profonds,
La splendeur orientale,
Tout y parlerait
À l’âme en secret
Sa douce langue natale.

Là, tout n’est qu’ordre et beauté,
Luxe, calme et volupté.

Vois sur ces canaux
Dormir ces vaisseaux
Dont l’humeur est vagabonde ;
C’est pour assouvir
Ton moindre désir
Qu’ils viennent du bout du monde.
— Les soleils couchants
Revêtent les champs,
Les canaux, la ville entière,
D’hyacinthe et d’or ;
Le monde s’endort
Dans une chaude lumière.

Là, tout n’est qu’ordre et beauté,
Luxe, calme et volupté.

Y la versión musical de Battiato 

En ese país que se parece tanto a ti
Los únicos lánguidos de sus cielos nublados
Tienen para mi espíritu el encanto
De tus ojos cuando brillan nublados
Allí todo es orden y belleza
Calma y voluptuosidad
El mundo se duerme en una cálida luz
De jacinto y oro
Duermen perezosamente las naves vagabundos
Llegamos de todas las fronteras
Para satisfacer tus deseos
Por la mañana escuchaba
Los sonidos del jardín
El lenguaje de los perfumes de las flores "
Baudelaire según adaptación de Franco Battiato🌿








jueves, 20 de febrero de 2020

José Lezama Lima y Brunhilde Román: la prosa poética que siempre quisieron escribir.


El otro día José Lezama Lima se presentó en mi casa. Yo estaba como suelo estar por las mañanas: en pijama, sin peinar y bebiendo té verde. Era invierno - 2 de febrero de 2020- Y digo yo que ya habría podido venir en verano, que me hubiera pillado igual de despeinada y bebiendo té verde, pero sin ropa, que tiene como más glamour. Pero era invierno y yo me paseaba por la casa con mi ropa de dormir, o sea, un pantalón de deporte, calcetines de alpinista y varias capas de jerséis y camisetas superpuestas que me dan un aspecto vagamente informe, entre esquimal y saco de patatas. Para completar el cuadro me faltaría un gato pero sólo tengo un gorila de peluche. Nadie es perfecta. En fin, apareció Lezama Lima como digo. En ese momento pensé que venía a comprar mi alma y empecé a calcular que con las pintas que llevaba no iba a poder pedirle gran cosa. Pero no, me dijo que lo que quería era escribir conmigo un texto a cuatro manos.

Quedé sobrecogida ante tal honor y un poco espantada también, la verdad ¿cómo podía yo siquiera pensar en anudar mi palabra a ese verbo anchuroso del escritor cubano? Ni aunque atase junta en una ristra toda la ropa que uso de pijama, sería capaz de reunir tal caudal y llegar como un sueño a los ríos que desembocan en Lezama Lima. Sin embargo no me arredré, él empezó con Oppiano Licario, yo seguí. Poco a poco, sin que me diera cuenta, fue haciéndose el verano y la luz de La Habana entraba sin prisa por las ventanas de mi casa. Cuando escribí el punto final, me miré: sólo llevaba ya los calcetines de alpinista y Lezama Lima se había marchado.

Esto fue lo que escribimos:

Con la dignidad del artista que espera la transformación de la oscuridad primera en espiral
y en el dolor del agua quieta un beso encuentra la plenitud del vientre, oh Yocasta
al romperse, en luz infinita o en bosque total
donde el tiempo siempre regresa al barro de la mujer que lo parió
la rueda de las formas, girando con lentitud alucinada
la no forma, la que ha de venir y aún no se conoce, la que gira en la hechizada aurora
donde bate un oleaje que todavía no es símbolo ni resistencia
la mano pesa la ley de la vida y de la ciencia, en el corazón se vierte su materia indivisa
la mirada ceñía, las manos fijaban, los dedos eran esponjas inaudibles que preguntaban
no olvides que fue el aliento de la esfinge quien colocó la pregunta en los labios de Edipo,
ella, la que
entraba en el devenir de otra persona sin que esta percibiera el nuevo jinete que había entrado en su propio río
la memoria es la frontera que avanza sobre la luna delgada y engendra en ella su única lágrima
es Edipo quien navega en su esplendor y en
la arrogancia que llora en la soledad de la medianoche




En negrita: citado de Oppiano Licario, de José Lezama Lima
Narración marco y resto de la prosa poética: Brunhilde Román Ibáñez






miércoles, 22 de enero de 2020


POESÍA MÍTICA


"El Tao que puede decirse no es el verdadero Tao"
Tao Te King


En "Dónde se encuentra la Sabiduría?" Harold Bloom se cuestiona cuál es el lugar de la poesía y de la filosofía en cuanto a su capacidad para hacernos comprender el mundo. Shakespeare lo resume en esta frase de Hamlet: "There are more things in heaven and Earth, Horacio, than are dreamt of in your philosophy."

Si la filosofía parte de la observación empírica y el conocimiento racional, la poesía tiene la capacidad de trascender los límites de lo visible y lo entendible para entrar en otra dimensión de la experiencia. Lo mismo sucede con el mito, leer un mito es traspasar un umbral, traer un conocimiento simbólico que elude la esfera analítica. Estamos en el reino de lo analógico, de las correspondencias entre mundos, de las corrientes sutiles por las cuales una determinada música, una palabra, atraviesa el filtro mental y nos sobrecoge. El arrobamiento del que hablaba Santa Teresa viene de este lugar, de la sensación, aquello que nos fulmina sin que sepamos por qué; y es que ha entrado en otro ser de nosotros, otra capa fuera de las fronteras de la mente racional. La parte que conoce, simplemente, la fuente subconsciente que bebe de mares antiguos y que conecta nuestros ríos profundos con un conocimiento universal, un mar que no es sólo nuestro y en el que navegan todas las fuerzas de lo posible.

La potencia del mito, entonces, como la de la poesía radica en su naturaleza a la vez literal y simbólica. En un nivel nos encontramos con el poder transmitido a través de la palabra, las ideas, la evocación, la sonoridad, el relato, el camino al que nos lleva cada nombre, las encrucijadas, la lengua y su resonancia. Por otro lado la metáfora nos conecta a otro campo de experiencia. En la mitología clásica los elementos están conectados a deidades, la naturaleza está viva y se da una interacción con el universo, un alineamiento. Las historias y los poemas revelan lo que la palabra no es capaz de nombrar porque la palabra, como el dios Jano, tiene dos caras, dos filos: es tanto límite como umbral, lo no dicho nos llega cuando trascendemos esa palabra y llegamos al otro lado de ella, al río subterráneo que corre más allá de la forma, de lo comunicable. 

Un mito o un poema puede producir un impacto a un nivel celular y transformar la energía alrededor de sí, de ahí su fuerza, de ahí su capacidad de generar conocimiento a través de la sensación, de la electricidad que emana nuestro cuerpo cuando entramos en el poder de una imagen poética o de una historia que nos impacta sin que realmente lleguemos a entender del todo por qué ha causado en nosotros ese movimiento interno. Harold Bloom diría que el último Wittgenstein, el místico, finalmente sabe que detrás del lenguaje se encuentra el poema, o el mito. La revelación de algo, la epifanía que en un instante nos toca y puede cambiar una vida. Y el misterio que en ella permanece porque somos más allá de lo que sabemos de nosotros mismos.


RETORNO A AVALON


En esta exacta sombra de la tarde
crece la hierba al verde infinito
del ojo que la mece y la contempla

Es de día y sin embargo yo sueño en lo más alto
de este sueño
tenue silencio de algo que no fuera real
y aun así más cierto que toda la existencia

viene la hierba a enredarse en un suspiro
que atraviesa la herida de la tarde
y hay un corazón antiguo que ya soñó
bajo esta misma niebla

y trepa tenaz del suelo al verde
donde mi propio corazón está creciendo

Avalon, si un día vuelvo
llévame a la colina donde yace el sueño del mundo
y que en su pálpito caliente
mis manos lo alcen del seno de la tierra
y encuentren esas manos el lugar antiguo y olvidado
en que mi pecho abierto espera



LEYENDAS DE BROCELIANDE


Por el lomo del río alumbra el canto de la especie
el cuerpo solar se enreda en las astas del ciervo
mientras la forma que habita el aire espera tendida

Una ola delgada alienta en mi interior
he bebido de la diosa
y la noche aguarda.






AENGUS


"...and pluck till time and times are done
the silver apples of the moon
the golden apples of the sun"
W.B. Yeats



Ardo como una mujer clara
entre el trigo durmiente
Suenan las aguas calladas
las aguas proféticas sueñan
con voces blancas tomando la vida
manzanas del jardín umbrío
apenas despertando al temblor y al rocío
manzanas que retienen el soplo de la carne
lo que queda dentro de las cosas que callan

Aengus, crucé la sombra
junté mis manos para reunir la lluvia
para sembrar en mi tierra húmeda
el fruto de la luz y de la luna

Aengus, entra en las aguas
abre mi sangre y funda en ella la noche
ven con tu ofrenda
yo
soy la lluvia
que tu boca está llamando






Texto y poemas: Brunhilde Román
El vídeo es de Jenny Carralero que puso todo su talento y sensibilidad en estas imágenes. Mares de gracias para ti, Jenny.

















lunes, 16 de diciembre de 2019

Alexandra David-Néel: Una Vida



Ofrezco una visión personal sobre Alexandra basada en sus propios textos y en la biografía de Ruth Middleton. No pretendo hacer un estudio exhaustivo sobre su vida y soy consciente de que omito mucha información, simplemente escribo mi pequeño homenaje a esta mujer fascinante. 

"A veces lloraba lágrimas amargas, con el profundo sentimiento de que la vida se me escapaba de las manos, que los días de mi juventud se esfumaban, vacíos, sin interés, sin alegría. Entendía que estaba desperdiciando un tiempo que nunca recuperaría, que estaban pasando de largo horas y horas que podían haber sido hermosas. Mis padres - como la mayoría de los padres que han criado, si no una gran águila, al menos una diminuta águila obsesionada con volar a través del espacio - no podían comprender esto y, aunque no eran peores que otros, lo cierto es que llegaron a hacerme más daño que el más incansable de los enemigos."


1000+ images about Alexandra David-Néel on Pinterest ...


Se llamaba Louise Eugènie Alexandrine Marie David pero la conocemos como Alexandra David-Néel. Nació en el seno de una familia de la burguesía francesa del S. XIX y rompió con todos los estereotipos de la mujer de su época y de su sociedad: fue periodista, anarquista y feminista, cantante, exploradora, budista y escritora.

Cuentan que a la edad de cinco años emprendió su primera aventura en solitario: un policía la encontró en el bosque de Vincennes donde se había escapado buscando "su verdadero árbol."
Durante su adolescencia estas escapadas se irían repitiendo regularmente hasta que a los dieciocho años cogió una bicicleta y se marchó sola a recorrer el sur de Francia y España.

En sus fotos de juventud vemos a una mujer alta, morena y delgada con un porte digno y elegante. Quizá esa elegancia fue la única herencia positiva de su madre ya que el nacimiento de Alexandra había supuesto una decepción para Alexandrine, su católica madre, que quería tener un niño que llegase a obispo. Nunca se entendieron bien. En consecuencia, Alexandra se refugió en su padre con el que daba largos paseos por las calles de Bruselas y París. Les imagino en los Campos Elíseos o en la Grand Place caminando bajo el último sol de la tarde conversando sobre Epícteto y Julio Verne, la revolución y Buda, la vida y la muerte. En esa semilla Alexandra encontraría su verdadero árbol: el amor al conocimiento, al que dedicaría todos sus años de estudios en Londres y París, y el resto de su vida.

Durante su periodo estudiantil y mientras colaboraba en un periódico feminista, se empapó de todas las corrientes filosóficas, artísticas y culturales de la época. En las tertulias parisinas conoció a toda clase de personajes insólitos en una época en el que el ocultismo estaba de moda y la gente se reunía para invocar a los espíritus y charlar sobre una amalgama de temas en los que convergían el pitagorismo, la religión, la alquimia y la astrología. Alexandra pronto se desilusionaría de esta filosofía frívola de salón. Absorta en sus estudios de sánscrito deseaba ir más allá del diletantismo de las conversaciones brillantes y de los aristócratas y glitterati. Un ansia más profundo la acuciaba: entrar en lo hondo, excavar, llegar a la raíz donde el conocimiento se ofrece intacto para quien ha sabido entregarse a una búsqueda verdadera. Así, a los veintiún años, en cuanto tuvo acceso a la herencia de su madrina se marchó a la India.

De este viaje volvería sin un céntimo pero más decidida que nunca a continuar investigando y recorriendo el mundo. La situación económica familiar había empeorado y para mantenerse, Alexandra decidió hacerse cantante de ópera. Tenía una buena voz de soprano y tras un periodo de estudios en el conservatorio obtuvo el puesto principal en la compañía de ópera de Hanoi. Pasaría los siguientes años cantando, viajando y escribiendo artículos sobre la India en revistas especializadas.
Sur les traces d'Alexandra David-Néel ! - Planète Découverte

A los treinta y seis años Alexandra se da cuenta de que está perdiendo la voz, también se hace consciente de que en los círculos literarios más eruditos los escritos de una mujer soltera no se tomaban muy en serio. En esas circunstancias acepta una oferta para dirigir el casino de Túnez, donde conoce a su amante, y después marido, Philippe Neel. Él era un hombre apuesto, apasionado, rico y vital, para quien Alexandra constituía una especie de reto. Ambos se amaban, se admiraban y se impulsaban, pero los años que siguieron a su matrimonio y a la muerte de su querido padre se convirtieron para ella en la más oscura noche del alma. Llevaba una vida próspera, escribía sobre diversos temas y era respetada en los círculos intelectuales, y sin embargo, cada vez con más frecuencia sufría accesos de melancolía, jaquecas y náuseas. A pesar de sentir un profundo amor por Philippe la movía un amor todavía más grande, el de conocer y llevar una vida libre y nómada. La institución matrimonial la ahogaba, sabía que tenía que partir. 
Photographies - Alexandra David-Neel SITE OFFICIELPhilippe le había dado la idea de que hiciese un largo viaje para liberarse de aquello que la estaba royendo por dentro y volviera restablecida. A la vuelta de uno de sus viajes se encontró con que ella se había marchado: se había embarcado rumbo a Sri Lanka primero y a India después. Una vez en suelo indio se entrevista y va conociendo a maestros hindúes y budistas en diversos lugares, viaja de Madrás a Pondicherry, Varanasi, Calcuta y finalmente a Sikkim, al norte de la India.

En Sikkim conocerá a tres hombres que que la influirán profundamente, el maharajá, Sidkeong Tulku, su maestro espiritual, el gomchen de Lachen y el Dalai Lama. Se convierte en consejera y amiga íntima del maharajá, al que llama "mi hermano álmico". Durante las tardes sostienen apasionadas conversaciones sobre textos sagrados budistas que alimentan el espíritu de Alexandra. Embriagada por la majestuosidad de las montañas y su luz cayendo sobre regiones inmensas y vacías se siente rejuvenecer, atrás quedan las jaquecas, los males que aquejaban su cuerpo, la tristeza. Sabe que ha traspasado un umbral, que se ha encontrado cara a cara con su verdadera vida.
Sigue dirigiendo apasionadas cartas a Mouchy, uno de los apelativos cariñosos que utilizaba para Philippe y en ellas expresa su amor y su añoranza de él pero los años pasan y va aplazando su regreso: sus estudios de los textos sagrados budistas y los viajes en compañía del maharajá la absorben por completo.

Esta etapa llega a su fin con la muerte del maharajá. Estalla la Primera guerra Mundial haciendo imposible su vuelta y ella empieza a soñar con el Tibet prohibido. Todavía no es el momento. Con Yongden, su joven ayudante, viaja a Japón Corea y China. Puede moverse con libertad gracias al dinero que le envía su marido. En China se preparan para una inminente guerra civil, empieza a tener dificultades económicas. Cuando finalmente estalla la guerra ella y Yongden emprenden una larga marcha en busca de refugio en el monasterio de Kumbum, en la región de Amdo. Caminan sin espacio ni tiempo, reciben el año 1918 con tres galletas para celebrarlo, pero luego se dan cuenta de que se han equivocado de día.
ALEXANDRA DAVID-NEEL - Ma religions le BoUdDhIsMe
Kumbum es un paraíso de paz en el que medita y traduce textos sagrados mientras las guerras se recrudecen a su alrededor: la chino-japonesa, la chino-tibetana y los bolcheviques en Mongolia. Alexandra continúa escribiendo largas cartas a su marido, al que no ve desde hace diez años. Le añora profundamente y le agradece el dinero que le envía, pero se siente incapaz de renunciar a esta vida errante de cielos libres e ilimitados. Tras una larga estancia en el monasterio vende todas sus pertenencias y se prepara, después de una espera de tres años, para viajar a Lhasa. Transcurrirían otros tres antes de que alcanzase su meta. Comienza su viaje el 5 de febrero de 1921, atrás dejan la seguridad del monasterio y las fiestas y los honores con que la reciben los expatriados europeos. Ahora sólo queda una nómada que camina por el amor de sentir la fuerza de cada uno de sus pasos sobre la tierra vasta y vacía. Ni los encuentros con bandidos ni las agotadoras jornadas dando la bendición y cuidando enfermos (allá por donde iban los lugareños estaban convencidos de que eran lamas) lograban abatir su ánimo. A veces tenían que recurrir a trucos para conseguir alojamiento. Yongden, afirmaba ante su público campesino que tenía cien años y que podía traer la lluvia. Alexandra siempre afirmaría que nunca habría podido llevar a término este viaje si no hubiera sido por su joven amigo, que no dudó en dejar atrás familia, derecho a la herencia y posición social por seguirla. Posteriormente lo adoptaría; Yongden se convertiría en el hijo que nunca tuvo.

Gradualmente tienen que ir despidiendo a sus sirvientes, contraen la disentería mientras tratan de avanzar en un país desgarrado por la guerra chino-tibetana. Alexandra no tiene otra opción que oscurecerse el cabello con tinta china y embadurnarse la cara con hollín para que no la detengan, aunque a medida que ascienden por los pasos de montaña va desapareciendo la presencia humana.
Una noche, ante el riesgo de morir entre montañas inhóspitas en medio de intensas nevadas tienen que decidir si siguen adelante. Tras tomar la decisión de continuar preparan una sopa de tocino con harina para celebrarlo:

"- La sopa que has preparado está deliciosa.
- Estoy de acuerdo

- Mis perros se habrían negado a tomarla"

things to do from hotel Villa Gaia in Digne les bains ...A pesar de su optimismo la situación llega a extremos realmente dramáticos: el día de navidad de 1923 se encuentran perdidos en las montañas, con fiebre y hambrientos. Su cena navideña consiste en agua hirviendo con cuero de las suelas de sus botas. Continúan su marcha penosamente por uno de los lugares más duros y sobrecogedoramente bellos de la tierra. Encuentran pequeñas poblaciones donde son bien recibidos y pueden descansar y comer. Poco a poco van recuperando las fuerzas, saben que se encuentran muy cerca de Lhasa. Unos ladrones los asaltan para robarlos, Alexandra, gran artista del drama y conocedora de la superstición de los tibetanos empezó a invocar a gritos a todos los demonios y espíritus errantes que se vengarían por haber robado a un pobre lama. Los ladrones se asustaron tanto que se pusieron de rodillas pidiendo perdón.

Al fin tienen ante sí los dorados techos del Potala abrazado por las cumbres infinitas de los Himalayas. Alexandra escribe a Philippe jurándole que jamás volvería a repetir semejante viaje aunque le ofrecieran millones. Aún así escribe en Magos y místicos del Tibet, -una novela que encontré en un pueblo de Nepal: "Lhasa no es un lugar donde suceden prodigios: Lhasa es el prodigio".
Después de ese periplo vuelve a Francia donde se ha convertido en todo un personaje: da conferencias en distintos países de Europa, escribe y traduce. Vive la difícil adaptación a un matrimonio que se ha mantenido en paréntesis durante catorce años: Mouchy es reacio a aceptar a esta mujer que vuelve con un hijo adoptivo tibetano al que mira con profundo recelo. A la edad de sesenta y nueve años ella y Yongden viajan a China donde viven los horrores de la guerra chino-japonesa, vuelven al Tibet y a la India y de nuevo a Francia a la muerte de Philippe. A los cien renueva su pasaporte porque "nunca se sabe". Sus cenizas fueron llevadas a Varanasi, la ciudad donde el sagrado Ganga ve correr la vida y la muerte, para reunirse en la eternidad con Yongden.

Alexandra David-Néel, l'exploratrice | A Nous Paris

Texto: Brunhilde Román

Fuentes:
La segunda de Middleton, Ruth: Alexandra David-Néel.Circe, 1990, Barcelona.
La última es de Tibetan Tales of Love and Magic (Magos y Místicos del Tibet). El libro está en Palencia así que no puedo citar la editorial, fecha y lugar de publicación.
Todas las fotos son de internet.







jueves, 31 de octubre de 2019

Un Poema de y otro para Antonio Gamoneda

A veces lloro cuando leo a José Ángel Valente, de vez en cuando también me pasa con Anne Sexton y con cosas como estas:

"He envejecido dentro de tus ojos; eras la dulzura y el exterminio y yo amé tu cuerpo en sus frutos nocturnos.

Tu inocencia es como un cuchillo delante de mi rostro,

pero tú pesas en mi corazón y, como una miel oscura,
yo te llevo en los labios al ir hacia la muerte."

                                                               Antonio Gamoneda


Cuando un poema puede tocar la gracia y recordarte que el mundo sigue teniendo sentido aunque no lo tenga, cuando la palabra es capaz de atravesar la muerte y salir al otro lado transformando aquello que mira. 
Al pie de esos versos yo también podría ir llorando y riendo hacia el corazón de las tinieblas.

Y aquí uno mío (nada que ver con el anterior, ya me gustaría), pero lo añado porque lo escribí leyendo a Gamoneda.


FRENTE AL ESPEJO
                                               "El agua era mi extraña flor"
                                                    Anne Sexton

Es la hora extraña
la rosa custodia un vientre mortal
en sus dientes fulge
una memoria
un golpe
la llanura en pie donde un cuerpo
va desnaciendo
la piel de los difuntos avanza sin gritos
por la tarde y sus agujas

esa espada eres tú

Titilas en las aguas vencidas
al centro de tu cuerpo la rosa húmeda y extraña
atraviesa el sur
el desconcierto de tu cabello recogiendo a su paso
los ríos inmortales
el cuerpo frente al cuerpo
extranjero de sí
es un planeta solitario
que sigue el curso de su sombra

Queda frente al espejo  
el aire liberado
y la oscura conciencia
de haber llegado hasta mi vida
con las manos vacías


Y un par de fotos. Gracias a la mirada de Dunia Grau. 
(Las miro y me pregunto qué hago cargando con tanta ropa)

Feliz Samhain, que la memoria de nuestros ancestros nos dé más vida para honrar su paso por la tierra. Que de su muerte hagamos flores en la garganta y en la risa. A mi padre, mis abuelos, a sus huesos, a la sangre que nos reúne.