miércoles, 17 de agosto de 2016

Un poema de Gunnar Ekelöf

Este es uno de esos poemas que me hubiera gustado escribir a mí... en esta ocasión el poeta es el sueco Gunnar Ekelöf:

¿Has visto florecer en el desierto?
Dime ¿has visto el desierto en flor?
Dime, para que yo sepa
cómo luce un desierto en flor
 - Yo he visto florecer el desierto
Era el rostro del ciego
cuando tocó con la mano algo
que su boca recordaba

Esta versión ha sido extraída del blog: amediavoz.com

Foto en el convento de Santa Catalina, Arequipa, Perú.




jueves, 28 de julio de 2016

SANGRE Y PURIFICACIÓN: EL RITUAL FEMENINO DE LAS TESMOFORIAS

SANGRE Y PURIFICACIÓN: EL RITUAL FEMENINO DE LAS TESMOFORIAS

El origen de este antiquísimo ritual es desconocido. Las Tesmoforias se celebraban en Grecia en honor de Deméter, diosa de las cosechas y de su hija y doble, Perséfone, durante el otoño. En este festival participaban solamente mujeres que ya habían tenido su primera menstruación y venía precedido por nueve días de purificación. En ellos las mujeres se abstenían de relaciones sexuales y realizaban una serie de rituales a través de los que iban dejando a un lado gradualmente su condición socialmente establecida como madres y esposas para penetrar en su propio interior. Las ceremonias eran secretas y celebraban diferentes aspectos del binomio Deméter-Perséfone: los misterios de la fertilidad, la creación y la existencia cíclica ( a través del duelo por el descenso de Perséfone y la alegría ante su regreso de entre los muertos).

Durante esos nueve días las mujeres construían cabañas en los campos designados para el ritual y tomaban una bebida hecha de ligustro, para favorecer la llegada de la menstruación.
El primer día del festival llamado Catodos/ Anodos (descenso/ ascenso) las mujeres sacrificaban cerdos ya que el cerdo es el animal consagrado a Deméter (Asimismo, Perséfone fue conducida al inframundo a través de una sima en la que Eubuleo y su rebaño de cerdos fueron tragados con ella, según algunas versiones). El sacrificio tenía lugar en una sima a la que las mujeres descendían con los lechones con los que se alimentaba a la divina Serpiente: deidad del mundo subterráneo. A través de este ritual la Serpiente se habitaba en ellas, se hacía una con ellas.
El segundo día de las Tesmoforias se llamaba Nesteia (ayuno), o día del medio (mese). Durante este día se ayunaba, sólo se podían tomar semillas de granada (recuérdese que Perséfone no puede abandonar el Hades por haber comido semillas de granada). En esta jornada de duelo, las mujeres hacían ofrendas de la carne asada del cerdo mezclada con maíz y descendían de nuevo a la sima para ofrecer objetos sagrados a la Serpiente. El resto del día se sentaban en el suelo permitiendo que su sangre se derramase sobre los campos y que la Serpiente circulase en ellas a través del flujo. Se produce así el intercambio con la tierra, el don y la entrega a través de su propia sangre, el sacrificio de una parte de sí mismas para absorber la fuerza del cuerpo de la tierra.
El ayuno terminaba con la puesta de sol y tenía lugar la celebración en la que el orden de la experiencia cotidiana se subvertía, se entraba en el espacio-tiempo de lo extraordinario, la ruptura con la experiencia de roles y esquemas sociales preestablecidos.
El último día, llamado Kalligenia, o hermoso nacimiento, restaura el orden, la Serpiente vuelve al inframundo y Perséfone regresa a la tierra. Las mujeres recuperan sus jerarquías y las más ancianas se hacen cargo del altar, retirando la carne y las semillas que van pasando al resto de las mujeres. Éstas entierran todo en el campo, en el terreno hecho sagrado a través de la sangre.

Por medio de ese descenso a la tierra y a la sangre, las mujeres han recibido el don de la fecundidad, del misterio de aquello que sólo puede crecer en la oscuridad. El reino de la serpiente o de Perséfone sólo puede ser conocido a través del sacrificio de lo racional, supone la entrega al inconsciente y al poder ctónico de la Gran Madre. Únicamente así puede tener lugar la transformación por la cual la mujer se abre a su propia creatividad y poder interior. Vuelve al mundo purificada y expandida, habiendo experimentado en sí los secretos de la tierra.

Basar Emir establece asimismo un interesante paralelismo etimológico en la lengua griega antigua entre “khiros” (una de las palabras usadas para designar al cerdo y, coloquialmente, a la vagina) y “katharma”, derramamiento de sangre ritual en un acto de purificación. De igual modo, de acuerdo con Debora kuller, estos conceptos se conectan con la palabra katharsis (Catarsis), uno de cuyos significados era precisamente “limpieza a través del flujo mestrual”. Vinculando de nuevo esta etimología al tema del cerdo, la palabra “katharsion” se refería al sacrificio de un lechón para purificar un escenario teatral.
De este modo, la mujer “sacrifica” su sangre, perdiendo así temporalmente su fuerza vital para ofrecérsela a la tierra, y recibe a cambio el conocimiento de lo oculto y la purificación. Sacrificar, no lo olvidemos, significa hacer algo sagrado (sacer/sacrificare) a través de un proceso, de la misma manera en que anualmente se renueva en las Tesmoforias la conciencia de la sacralidad de la sangre y del propio cuerpo de la mujer y la Tierra.
El simbolismo del cerdo está asimismo ligado a los conceptos de abundancia y fertilidad. No sólo estaba consagrado a Deméter sino a la diosa galesa Ceridwen, también llamada la Cerda Blanca, o la Gran Cerda, que en su fase creativa se asociaba a la regeneración y la creatividad y en su fase destructiva representaba la luna menguante y el descenso al inframundo. El cerdo, como guía al inframundo, enseña el camino a través de nuestra parte oscura por medio de iniciaciones en las que el dolor y el miedo nos obligan a iluminar aspectos desconocidos del ser. 
El binomio Deméter/ Perséfone también presenta el mismo contraste entre el paso por los infiernos, muerte y resurrección. Tal paralelismo entre el mito griego y celta puede apuntar a un conocimiento, a una serie de códigos o claves que el mundo antiguo ofrece para acompañar y propiciar profundos cambios de conciencia interiores. No esperes a la muerte para morir, deja que muera el ego antes, y así comprenderás que realmente la muerte no existe.

Bibliografía:

Ser Mujer. Artículo de Betty de Shong Meador
Imagen del Mito. Joseph Campbell
Thesmophoria. Basar Emir www.academia.edu
The Renaissance Bible. Scholarship, Sacrifice and Subjetivity. Debora Kuller Shuger

Texto: Brunhilde Román Ibáñez

Imagen de celebrantes: www.pub22 net
Imagen de Perséfone: autoría desconocida







miércoles, 15 de junio de 2016

Un poema de la argentina Amelia Arellano dedicado a Olga Orozco


A veces hay dos mundos que viven en nosotras... sin saber que son lo mismo.
Espero que disfrutéis de este precioso poema y de las paradojas del SER humano


                               YO, LA OTRA
                                                                                                         
                                                                                                        ¿Quién se levanta en mí?
                                                                                                        ¿Quien se alza del sitial de su agonía
                                                                                                     …y camina con la memoria de mi pie?
                                                                                                                               Olga Orozco


“Yo, Olga Orozco desde tu corazón digo a todos muero.”
Yo. La otra. Sombras simultáneas.
Detrás, adelante o cubriéndonos.
El inmutable espejo devuelve cóncavas imágenes.
Triángulos. Orfandad a cuestas.
Yo y la otra. La otra y yo.
Una se desnuda, la otra se cubre. Una se hiere, sangra la otra.
Una arde, la otra se apaga.
Se aman intensamente pero se odian más.
Las dos se acechan, más, jamás se encuentran.
Doy un paso, la otra avanza dos.
La presiento detrás de mí, vuelvo la cabeza. Estatua y sal
La otra y yo. Yo y la otra.
Jamás engañó al poema, yo le fui infiel.
Odié la luna y los atardeceres luminosos
Amé los charcos nauseabundos y al viejo sapo enamorado.
Yo, que he de morir cuándo ella muera.
La otra, que no ha de morir cuando yo muera,
Asistirá, estoy segura, impávida a mi entierro.
Una es semilla, la otra, brote.
Confieso, he deseado intensamente ser la otra
Lo he logrado a veces.
He sido Salomé, sensual y victimaria,
Pero también la otra, la mujer de Zebedeo
La otra confiesa haber deseado, más que nada en la vida, ser yo.
Aun no lo ha logrado

Poema: Amelia Arellano
Imagen: Primal Painter




sábado, 4 de junio de 2016

Leyendo a Joseph Campbell "Imagen del Mito"

Hace muchos años que leo a Joseph Campbelly en realidad este texto es un pequeño homenaje a toda su obra, pero me voy a referir especialmente a Imagen del Mito porque es el libro que estoy leyendo en este momento.
A Joseph Campbell se le ha llamado antropólogo, mitólogo, historiador y demás, quizá porque su amplitud de conocimiento no cabe en una sola categoría y hay que recurrir a varias. Sin embargo en Campbell hay una faceta poética, estética y un vínculo con lo espiritual que inmediatamente nos conducen a otras esferas más allá de la órbita del saber erudito. Campbell nos invita a experimentar el mito, a trascender la realidad que vemos con los ojos, a sentir la potencia de historias, ecos, palabras antiguas para que se actualicen en nosotros, para que vivan a través de nosotros y nos impulsen a conocer la existencia desde otro lugar. Es un doble juego en el que el lector revive el mito a través de su lectura y el mito revive al lector otorgándole toda su vitalidad.

Y es que el mito está vivo, no es tanto que nos traslade a otros mundos, sino que nos hace palpitar en el espíritu de un mundo en el que se solapan otros mundos, otras capas de la realidad y en el que nosotros también nos movemos en diferentes capas de realidad: somos diferentes realidades.
Enriquecido a través del poder del arte, la escritura de Campbell trasluce un pulso, una pasión que se contagian a quien lo lee. No nos habla de sus viajes, sus lecturas, su matrimonio con la bailarina hawaiana Jean Erdman, pero se transpira esa fuerza radical que ha acompañado una vida plena a través del conocimiento espiritual de lo diverso para poder trasladarlo a la unidad primordial.

Imgaen del Mito destila esa sed de conocimiento de lo lejano y lo cercano, de lo oculto y lo secreto en el mundo para abrir una puerta a lo oculto y lo secreto que vive en nuestro interior. Como en un rito de pasaje, nosotros somos quienes llamamos a la puerta y emprendemos el camino del héroe a través del libro. Subimos la Montaña del Mundo olmeca, pasamos por el camino sinuoso de la Serpiente Kundalini para llegar al cielo de Dante, morir en el Bardo Thodol -el libro tibetano de los muertos- y resucitar en Hawai y Polinesia comos si fuéramos Atis o Adonis, después de habernos detenido para mirar a través del ojo de Horus el desarrollo de la leyenda irlandesa de Diarmuid y Grianne.
El último capítulo del libro nos lleva de nuevo al comienzo del mismo, al despertar de Vishnú, que sueña el mundo, y al soñarlo lo crea, tal y como nosotros somos el soñador y el sueño. Como decía el sabio Chuang tse:

"Revoloteaba contento de ser una mariposa. No sabía que era Chuang Tse. de repente despierta. Ya no le era posible saber si era Chuang Tse que soñaba ser una mariposa, o era una mariposa que soñaba ser Chuang Tse"

Feliz lectura


domingo, 22 de mayo de 2016

Un Poema

Traías el color del mundo
una risa esparcida en fragmentos de lluvia
y un corazón que no cabía en el ancho límite del aire

Corrías por las calles con la lluvia en las manos
recogiendo en tus ojos los soles y los días

Encontrar tu verdadero nombre
en cuyo interior pudiéramos crecer
e ir escribiéndonos muy lento
letra a letra
sobre la mano que deja el amor
cuando lo ha rendido la madrugada

La madre lleva los ojos
atados a la tierra
aún lleva en los ojos el olor de los campos tras la lluvia
y en las manos un dulzor de trabajo y miel
y la niña que camina recogiendo sus alas
y el aire borda con sus pies la danza de la tarde

En ese instante vuelves a mí
te veo
salir de mis ojos
y mirarme de frente
como si estuviera naciendo ante un espejo
que repite tu cuerpo
como si repentinamente hubieses vuelto
para romper en mi memoria
infinitos fragmentos

Poema: Brunhilde Román Ibáñez


Fotografía: Diana E. Martín Herrero


miércoles, 13 de abril de 2016

La Bailarina

La bailarina

Este arquetipo no se relaciona solamente con el baile, sino con el arte y la belleza en general. La bailarina es el arquetipo de la inspiración hecha forma, de algo que desciende a nosotros y que quien lo experimenta devuelve al mundo en forma de cuadro, escultura, música, baile, poesía, canto, arquitectura. Es la experiencia de la creatividad que se recibe como un don y se pone al servicio de los demás a través de la belleza. Para este arquetipo la belleza es sumamente importante, pues es el canal que permite que Ser sea reconocido. Para la bailarina la belleza es el medio de transportar el corazón de nuevo a su fuente; a través del arte bebemos del elixir del amor y recuperamos la memoria de ese lugar más puro, cálido y compasivo al que realmente pertenecemos. La belleza es mucho más que algo bonito o estético, es un portal a la transcendencia.
Todo arte que va más allá de sí mismo es un portal: la poesía es la palabra que va más allá de la palabra, la música es el sonido que va más allá del sonido, el baile es el movimiento que va más allá del cuerpo. A través del arte se manifiesta aquello que no puede ser dicho con las palabras que utilizamos todos los días, aquello que se resiste a ser nombrado porque la experiencia no puede abarcarlo, al Amor como alimento y sustancia de la existencia.
Todo arte que va más allá de sí mismo es el conocimiento de lo sagrado y eterno que hay en el universo y que tiene como su reflejo todo lo sagrado y eterno que hay en cada uno de nosotros.
Si sientes que dentro de ti hay una bailarina haz espacio para esa llama que quiere bailar y vibrar a través de ti. Retírate y deja que mueva tu pluma, el arco de tu violín, tu pincel, tus pies, deja que lo innombrable encuentre en ti un recipiente en el que hacerse materia, manifestación. Deja que el todo se reúna con lo único, lo particular que se expresa por medio de ti. Este movimiento es parte de un baile mayor hacia la apertura, la confianza y el valor. 
A veces, como artistas tenemos miedo de expresarnos, de no ser comprendidos, de no gustar y entonces nos hacemos pequeños, apagamos la llama, renunciamos a nuestro don. Mostrarnos como realmente somos requiere valor, requiere renunciar a las expectativas y creer en nuestro arte. La bailarina nos invita a cultivar este don y ofrecerlo a los demás, nos invita a ponernos al servicio de ese Amor, más allá de nuestros miedos. En palabras de Benedetti: “defender la alegría”, defender esa belleza que nos permite experimentar la vida como algo con un sentido más grande que la rutina, los problemas, las calamidades a nivel global. Llevas esa belleza dentro de ti porque tú eres esa llama que arde, ese pájaro que en el centro de tu pecho despliega sus alas y canta. Olvida lo que piensen los otros, entra en ti para que tu belleza pueda salir afuera y transformar el mundo.

Personajes: Isadora Duncan, Gustav Klimt, Miguel Ángel, todos los artistas que reciben el mensaje del alma y lo traducen en forma de arte, José Ángel Valente, Caspar David Friedrich, Omar Faruk, Goethe, Frida Kahlo, Ansel Adams, Gaudi, Hundertwasser, Federico garcía Lorca, Lauren Bacall, Georgia O'Keeffe, Victoria Vanadis, Lalita Devi.


¿Quieres venir con nosotros?
No es momento para quedarse en casa,
sino para salir y entregarse al jardín...

ven,
te diré en secreto
Adónde lleva esta danza.


Poema: Rumi (fragmento)
Foto: Lalita Devi Danza







martes, 15 de marzo de 2016

Vuela

Este es el poema que escribí para "Flores del Desierto" la antología de Mujeres Poetas Internacional-MPI.
Porque el amor hacia nosotras siempre es posible, aunque no lo creamos aunque no lo queramos. A pesar de la violencia y el miedo. Siempre es posible.



                                  Vuela


Algo tendrá que nacer de esta tierra, de este cuerpo seco
de este dolor cuyo nombre aún pesa en mi boca.

Y los frutos de los frutos que fuimos
caen en la hora baldía
en que nada se parece a lo que pudo ser.
Sólo tu vientre sigue siendo tan verdad
como la mano que empuña el cuchillo
como el corazón de alas partidas
tendido hacia la vida.

Y te hablo a ti, en cuya sangre
aún se oye el sonido del mar,

A la que hay más dentro de la mujer que llora,
a aquella de cuyas cenizas brotan amaneceres.

A la que va creciendo
desde el centro mismo de este llanto

Te hablo y hablo a la mujer
que en ti pare la luz

A ti, que también soy yo
a aquella,
que en medio de la tierra seca,
se levanta

y vuela.

Poema: Brunhilde Román Ibáñez
Imagen: Jarah Tree


















miércoles, 27 de enero de 2016

Mis Arquetipos de Poder: La Visionaria

                                                                LA VISIONARIA


Sostienes una visión referente al futuro de la humanidad, a sus inmensas posibilidades y a su evolución. Vives y disfrutas del presente al tiempo que te proyectas a un futuro más pacífico, bondadoso y humano. Como visionaria tomas parte activa en la construcción de ese futuro, no permites que sean sólo los políticos, jefes o personas “importantes” los que tomen las decisiones. Te responsabilizas de tu propia vida y de tus acciones y participas en la toma de conciencia global sobre numerosos temas: los derechos humanos, el reciclaje, la educación, las cuestiones de género, las minorías, las energías alternativas... Todas las inmensas posibilidades que alberga nuestro planeta te llaman la atención y te impulsan a contribuir a favor de esa energía vibrante y nueva.
Una visionaria no pierde el tiempo en quejas, críticas y lamentos sobre todo lo que va mal pues sabe que todo cambio es primero un cambio de conciencia en el interior de cada persona. La visionaria observa lo que es y se concentra en lo que podría ser.
Si sientes que hay en ti una visionaria, eres consciente del poder de la intención y proyectas aquello que deseas ser, hacer o tener sin quedarte aprisionada por imágenes de impotencia y miedo; puesto que has experimentado tu propio poder interior, sabes que el impacto de una sola persona, aportando su granito de arena día a día, provoca un efecto onda y llega a otras personas de modos que a veces ni siquiera conocemos.
A la visionaria le apasionan las capacidades de la mente y las posibilidades de la tecnología al tiempo que siente empatía por nuestro planeta y sus criaturas y se maravilla ante la inmensa capacidad de la Tierra para producir alternativas y crear. La visionaria se siente atraída por la ciencia ficción, las posibilidades de vida en otros planetas, el pasado de la Tierra, los universos paralelos, los estados ampliados de conciencia y a veces siente una añoranza de algo que no sabe muy bien qué es cuando por las noches contempla el vasto cielo estrellado.
Si te sientes llamada a encarnar este arquetipo puedes colaborar con alguna organización. Siéntete en comunidad con personas que comparten tus intereses y experimenta la magia de la acción colectiva concentrada, movilízate por una causa más allá de las necesidades de tu ego, siempre desde la conciencia de que la realidad exterior es la proyección de lo que existe en nosotros “como es arriba es abajo, como es dentro es fuera”. Ya no buscas víctimas ni culpables sino que, centrada en tu intención, te enfocas en en ella desde tu corazón uniéndola con otros corazones hacia otro futuro posible. Una de mis frases visionarias favoritas es ésta de George Bernard Shaw:

“Hay quienes miran lo que es y se preguntan ¿por qué? Y luego están aquellos que miran lo que podría ser y se preguntan ¿por qué no?”

Personajes, George Bernard Shaw, por supuesto, Gregg Bradden, Gloria Steinem, Einstein, Barbara Marciniak, Barbara Marx, Hubbard, Julio Verne, Martin Luther king, Malala Yousafzai, y todos aquellos que gracias a su trabajo amplían las fronteras de lo creíble y lo posible creando nuevos paradigmas para la humanidad.


Foto de Malala: Wikipedia






jueves, 17 de diciembre de 2015

Rumi y Shams de Tabriz

Mawlana Rumi, cuando bailas el cosmos gira alrededor de tus pies.
                           En la secreta mañana,
                           dónde, dónde te lleva tu gravitación
                           Círculo que se expande sobre sí mismo
                           ondas llamando al mar y recibiendo el regalo
                           de aquello que no puede ser visto ni dicho.
                          En el silencio el alma encuentra su propio movimiento
                          y pone en marcha el movimiento de la galaxia
                          Contempla, Mawlana, contempla al Contemplado.

Rumi:            Shams de Tabriz, si mi baile, sobrecogido por tu mirada
                      se vuelve llama, penetra en ella y ardamos hasta la extinción de los dos.
                      Arrebatado giro, en ti me convierto en éxtasis.
                      Shams de Tabriz, girando uno en el otro cada uno de mis átomos
                      se encuentra con el amor que le fue prometido antes de nacer.


Mawlana Rumi, giras y tu cuerpo es el cuerpo del mundo,
                       
                            la sama
                            movimiento transformado en luz
                            en la ebriedad del amor te conviertes en el mismo firmamento
                            que gira y gira.
                            Mawlana, en tu giro los planetas reciben al Contemplado.


Poema: Brunhilde Román Ibáñez



Foto de Lalita Devi: Sarasvatidanza