lunes, 18 de septiembre de 2023

Poesía mística femenina: Lalla

 PROYECTO NOSOTRAS. 

En este vídeo de Olga RT pongo voz a dos breves poemas de la autora mística hindú Lalla,



Lalla fue una poeta mística india que vivió en el siglo XIV. Originaria de la región de Cachemira fue conocida con diferentes nombres: Lal Ded (abuelita Lal), Lalleswari o Lalla-Vakiana y su sabiduría inspiró tanto a hindúes como a musulmanes. A los 12 años la casaron con un hombre que la maltrataba y a los 24 huyó uniéndose al culto de Shiva. Tuvo como maestro al santo Yoghi Srikantha el cual la inició en las enseñanzas del shivaismo. Tras completar su formación se marchó y llevó una vida nómada, danzando y recorriendo extensas distancias como asceta tántrica. De esas experiencias de libertad y comunión espíritual provienen sus escritos. Dejó una obra filosófica y poética de excepcional profundidad mística comparable a otra gran figura como Santa Teresa de Jesús. Creadora de los vakyas, poemas en los que dialoga con lo divino o comparte una enseñanza espiritual, la belleza de su verso sigue conmoviéndonos nueve siglos después. *** En este vídeo han participado: Voz e ilustración de portada: Brunhilde Román Ibáñez Idea original y montaje: Olga RT,@Principio0 Música intro y cierre: Chega Gómez. *** Gracias a vosotros por escucharnos. La poesía es la magia que mueve el mundo. *** Si te gustó: dale un "me gusta", comenta, comparte. *** Más vídeos en:    • NOSOTRAS. Mujeres y poetas   *** #poesíaenespanol #mujerespoetas #nosotrasproyectomujeresypoetas #videopoema #mujeresqueescriben #videoarte #videoartists #viral #short #reels #reel #poesía #poesiautoral #poesíasincuentos #videoarte #videoartists #mujeresqueescriben #poesía #reels #reel #mujeres #viral #shortsvideo #shortsviral

lunes, 17 de julio de 2023

Y Aquí lo tenemos, desde el año 2019 no había vuelto a subir más vídeos de Tres Lecciones de Tinieblas, de José Ángel Valente y esta vez por fin tuve de nuevo la oportunidad. De nuevo con mi compinche, Luna Kalo, pero esta vez en un lugar diferente: El museo-piscina de Lille, un lugar fantástico donde las estatuas que rodean la piscina parecen esperar su momento para saltar al agua en medio de unas vidrieras Art-Deco, bustos de personajes y muestras de textiles . Yo creo que es lo que hacen por las noches cuando se va la gente y se quedan solas. La verdad es que a mí me habría encantado darme un chapuzón con ellas. Puede que lo haga algún día... por lo menos meter los pies cuando no mire nadie :-)



Locución de Luna Kalo
Texto de José Ángel Valente
Voz Brunhilde Román Ibáñez


 

lunes, 20 de febrero de 2023


                                                        UN DESAMOR


    Es verdad que lo nuestro fue complicado desde el principio, empezando por el hecho de que nos separaban unos cuantos siglos de distancia, pero yo me decía que el amor no tiene límites ni tiempos y nada es imposible cuando un anhelo tan profundo lo sostiene.

    Yo no creo en la casualidad, hay una afinidad, una resonancia que nos conduce a la persona en cuya mirada podemos florecer, y por esa alquimia, ser transformados, como decía Chéjov en "La dama del Perrito". Y así me pasó con él. Yo ya lo conocía desde mi más tierna infancia porque mi abuelo lo recitaba y quizá aprendí a amarle gracias a él. Recuerdo a mi abuelo con su voz tronante y sus bigotes blancos (un poco a lo Bismarck pero sin tanto esfuerzo). Era grande, mi abuelo, y también lo creía eterno mientras sus manos agarraban los invisibles ríos de la vida en el poema.

    En fin, vuelvo a mi historia. Lo nuestro fue progresando poco a poco, todo hay que decirlo. Al principio yo no le hacía mucho caso, supongo que era demasiado pequeña para pensar en amoríos. Después me marché y muchos años después volvimos a encontrarnos. Él seguía en Palencia, yo había andado por muchos lugares. Los dos habíamos cambiado: él se había vuelto más auténtico a mis ojos, alguien con quien mantener conversaciones fascinantes sobre el amor, el destino, la vida y la muerte, alguien que es otro pero a la vez es como tú porque su corazón ha recorrido los mismos paisajes. Es verdad que yo lo idealicé mucho, había leído tanto, era tan profundo y a la vez le gustaba escucharme, lo cual me halagaba sobremanera. También me pareció buen mozo, esas cosas que tiene el amor.

    Yo era consciente de mi patrón afectivo de apego ansioso, él resultó ser de tipo evitativo, aunque dudo que se diese cuenta. Eso nos acabó distanciando y nos dijimos palabras amargas. Yo le solté que siempre le había leído por obligación; eso fue el final y yo lo sabía, pero me había herido en lo más hondo y quise devolverle el golpe. Con el tiempo he llegado a comprender que cada uno miraba al otro desde sus propias carencias y que, al igual que el Ouroboros (la serpiente que se muerde la cola) todo vuelve al lugar del que partió y que él y yo éramos lo mismo en grado diferente. Ahora le sigo queriendo desde la distancia, de otra manera, pero en aquellos momentos de furia le escribí esto: 


                                    Variaciones sobre Jorge Manrique                                                                                          

Recuerde el alma la noche invocada, lo ineludible, lo que viene del barro y no se nombra; los ojos conducidos por el grito del ciervo, la deserción de las horas sobre tu cuerpo de nieve donde no habitará de nuevo la sal de mi lengua.


Aniquilación, inexistencia, mundos que no ha de dividir la sangre entrelazada. Semilla de la noche, viaja al fin de los signos donde las flores liban la luz del nombre que contienen.


Danos esta noche, danos el residuo, la piel que quema, el ojo transparente.

El último pétalo después de la batalla. No entierres los ojos en el mar, no me ofrezcas tu agua arrodillada.

                        Recuerde el alma dormida

                        Avive el seso y despierte

                        contemplando

                        como se pasa la vida

                        como se viene la muerte


Que te lleve la luz donde no pueda verte.



Texto y poema: Brunhilde Román Ibáñez

Créditos de la imagen: desconocido


























miércoles, 7 de septiembre de 2022

Oración para Sanar el Linaje Femenino

 Escribí esta oración hace tiempo porque sentía a todas esas mujeres bullir en mí, en la sombra, como recuerdos ancestrales de esa herida colectiva que me espera a mí y a todas para ser mirada y comprendida, y así poder entregarnos los frutos de su transformación. 

Alguna de las frases las he tomado de las que se usan en constelaciones familiares porque realmente esta oración representa una constelación con todo ese potencial que yace oculto y pide ser nombrado y liberado. 

Se puede hacer como parte de un ritual, una meditación o un recordatorio cuando sintamos las partes de nuestro linaje femenino que todavía duelen. 

"Tu hermosura es el reflejo de la mía"  Un Curso de milagros


A la que fue obligada a abortar

A la que abortó voluntariamente y se duele

A la que murió en el parto

A la que fue obligada a prostituirse

A la que se prostituyó para poder vivir

A la que fue condenada

A la que se culpa y fue culpada

A la loca

A la desheredada

A la esclava

A la despreciada

A la que murió en la miseria

A la que murió en el miedo

A la que murió en el dolor

A la suicida

A todas nosotras,

Yo estuve allí

Yo os miro con amor

Ahora estáis en paz

Ahora estamos en paz

Yo os bendigo

Bendigo vuestro amor radiante

Vuestra vida radiante

Estáis en mi corazón

Sois amadas incondicionalmente

Todas lo hicimos lo mejor que pudimos

Vuestra vida no fue en vano, nada fue en vano

Estamos aquí para mirarnos las unas a las otras libres de juicio

Sois valientes, sois valiosas, sois importantes

Sois hermosas, sois libres, sois dignas

Sois necesarias

Sois amadas por la vida

Soy vosotras

Nos entrego el perdón

Sois perfectas tal como sois

Honro vuestro paso por el mundo

Todo fue perfecto tal como fue

Todo fue en nombre de un amor más grande

Ahora estáis en paz

Ahora sois amadas a través de mi vida

Asumo mi poder

Elijo el amor

Ahora somos libres.


💓 Gracias 💓



Brunhilde Román Ibáñez. Imagen de Julia C. Gray



jueves, 10 de marzo de 2022

Mitopoética y Escritura: Alfabetos, Borges y Graves

 

ALFABETOS

Holofernes era una música violenta

en sus ojos crecían planetas invisibles

y largos signos olvidados,

acariciaste su cabeza cercenada

la pronunciaste en el nombre de Judith

en el nombre de Juan

Salomé bailaba sobre pies de sándalo

Anibal lloraba en lechos de cedro y púrpura

mientras Borges escribía el reflejo del dios

sobre una letra

y Pierre Menard, autor de sí mismo,

huía bajo las estepas de Alonso Quijano


¿Quién contará el porvenir?

Cuando las palabras sean cuerpos tendidos

y su alfabeto se estremezca en frutos espesos

cuando la saliva de Cadmo escriba el primer signo

Y la leche de los párpados se abra sobre la madre Nisaba

cuando Ereshkigal dicte su ley oscura

en las cuencas vacías de los muertos

Y Cortázar hescriba palomas torcidas sobre los huesos

de Hécate, Hécuba, Herodías,

y la Poniatowska grabe con sus ojos silenciosos

las letras de Ogham en tablillas sumerias:


B por Beth

F por Fearn

D por Duir


Tiemblas como la mañana mientras tu corazón aguarda

sobre la lentitud de las flores

Tiemblas como tu sangre amarilla de respirar el sol,

de no creer ya más en la palabra

te reconozco en mi miedo

y sin embargo

hay pájaros posados en tu lengua

libo de tus labios la última gota de silencio


infancia de la luz

vuelve a mí tu alfabeto en la sed y la sombra

en la piel clamorosa

ofréceme de nuevo la vida

el ave feroz que late entre las flores del desgarro.

Haz en mí la palabra.




¿Por qué el alfabeto? ¿Por qué la escritura? Este tema obsesionó a Borges y a Robert Graves, los dos autores que estaba leyendo cuando escribí el poema. Por razones diferentes pero a la vez idénticas los dos confluyen en una búsqueda de los orígenes de la escritura. Graves para reivindicar su origen sagrado, Borges para resaltar el enigma de la creación de significado, del pensamiento simbólico, en tanto que los signos llevan en sí una idea que va más allá de ellos mismos. Y en ambos casos, el poder de la palabra solidificada en materia, ya sea papel, pergamino, piedra o tablas de arcilla.


El espejo, metáfora tan querida para Borges, tiene su correlato en la escritura, que es el reflejo del universo; el signo es una clave que remite al todo: así como la letra participa en un orden (el abecedario), el libro participa en el esquema universal de Dios. El texto contiene en sí multitud de niveles y significados, diferentes lecturas que se superponen, que se repliegan unas detrás de otras, sólo permitiendo a los iniciados el acceso a sus fuentes más profundas. El Libro es la Vida misma. La búsqueda del orden, del sentido, mientras se avanza a tientas entre el caos y los enigmas.

Sin embargo, Borges no plantea soluciones, siembra nuevos interrogantes siempre en un juego de espejos en que lo real y lo ficticio se imbrican, en que la palabra explica pero es un nuevo engaño del autor, un nuevo velo que se descorre para llevarnos a otro espejismo. Recuerdo haber leído "La Literatura Nazi en América" de Roberto Bolaño, y haber tardado bastante tiempo en darme cuenta de que todos los personajes y situaciones eran ficticios. Algo así sucede con Borges, con la salvedad de que él concluye la narración dejándonos con un poso de duda ¿fue esto lo que sucedió?


"Hubo por primera vez la muerte.

Ya no recuerdo si fui Abel o Caín."


Borges juega con la dualidad en la unidad en los arquetipos de Caín y Abel, Jesús y Judas, entre otros. Metafóricamente, detrás de la apariencia, ambos son uno y lo mismo. Al igual que los gnósticos, Borges sugiere que para alcanzar la plenitud, hemos de pasar por el sufrimiento y la infamia de modo que tanto víctima como perpetrador restauran el equilibrio al experimentar el desgarro del dolor y la toma de conciencia que viene tras este dolor. Esta noción de igualdad en la dualidad tiene su correlato en los conceptos de real y ficticio puesto que ambos coexisten imbricados: para hablar de lo real tenemos que recurrir a lo ficticio, al cuento, a la metáfora, de tal forma que ambos devienen reales o irreales según la perspectiva con la que los observemos.

He hablado de Dios, pero en mi opinión Borges no busca a Dios, o a la Diosa, como es el caso de Graves, en un sentido místico; su anhelo es la comprensión del universo. Toda su literatura es la búsqueda de una clave, y esa clave le conduce a la dimensión artística (más que a la espiritual) en la que el autor puede convertirse en el hacedor, en el demiurgo que inventa su propio cosmos, pero es a la vez moldeado por todo el corpus literario que precedió su obra. Un autor es a la vez creador y reelaborador en tanto que recoge elementos pertenecientes a una realidad preexistente. Dicha realidad puede presentarse tanto como un ámbito relativo al mundo platónico de las formas puras, del que extrae temas y metáforas, como vinculada a un canon literario que puede interpretar consciente o inconscientemente.


"Homero compuso la Odisea; postulado un plazo infinito, con infinitas

circunstancias y cambios, lo imposible es no componer, ni siquiera una

vez, la Odisea. Nadie es alguien, un solo hombre inmortal es todos los

hombres."


El libro es la metáfora definitiva de la vida, del universo, el azar y el destino, porque ya ha sido escrito, pero tenemos que leerlo página a página para conocer su contenido; porque es la obra de un creador que a su vez repite metáforas y conceptos arquetípicos que ya estaban ahí antes de que él los escribiese; porque el alfabeto es un conjunto de signos que adquieren vida propia, un hálito, una esencia: Aleph es el impulso creador, el principio que contiene el todo, tiempo y espacio, pasado y futuro. Así, la letra deja de ser sólo una grafía para convertirse en un símbolo que contiene otro símbolo que contiene otro símbolo en un contínuo que va desde el micro al macrocosmos. Aunque el contenido sea de naturaleza más especulativa que espiritual, como ya he apuntado, nos retrotrae a textos místicos como el Principio de Correspondencia del Kybalion: "Así arriba como abajo, así dentro como fuera."

De esta manera, Borges sacraliza la potencia generativa de la escritura trasladándola al universo de lo profano de forma que la palabra escrita es en sí misma justificación de su necesidad y su existencia.

Y tirando del hilo un poco más, me viene a la mente otro tema relacionado con este. No sé realmente si lo he leído o lo estoy imaginando, pero me parece recordar a Joseph Campbell comentando la obra de Joyce y aventurando la posibilidad de que el texto contenga significados que son desconocidos para su autor, o por lo menos insconscientes, pero que transmiten una información, un conocimiento, que será desvelado por generaciones posteriores.

Me he alargado más de lo previsto con Borges, algo que no me extraña, por otro lado. Dejo a Graves para la próxima entrada de este blog.


Bibliografía: Jorge Luis Borges, El Aleph.

                    Edna Aizenberg, El Tejedor del Aleph.





Poema y texto: Brunhilde Román Ibáñez

Imagen: internet

viernes, 17 de septiembre de 2021

Lisboa

     Este verano habría vuelto a Lisboa con Izara, habría caminado sin rumbo por las calles empedradas o tal vez me habría llevado "Una Vida Absolutamente Maravillosa" de Vila-Matas y habría recorrido su mismo camino: el Janelas Verdes' Dream, pasando por el Tajo y Mario de Sá-Carneiro "Yo ni soy yo ni el otro./ Yo soy algo intermedio." Volvería a retomar el hábito de hablar con Tabucchi como el amigo Pereira (afirma Pereira que de há uns tempos a essa parte adquirira o hábito de falar com o retrato da mulher). Me encontraría de nuevo con Eva, que me llevaría a esos sitios maravillosos que ella conoce en el corazón de la ciudad y quizá recitase a Valente en diferentes lugares, como la última vez. Quizá lloviese y las calles reluciesen de humedad bajo un cielo plomizo de gaviotas. Un cielo como para escribirle a él, a Pessoa, por supuesto.

    Pero no he ido. Por eso escribo, para poder volver. Ahora que termina el verano, la saudade de Lisboa me envuelve, incluso con el pesar de lo no vivido. Escribo para revivir en mi memoria algo que no ha sucedido, para darle cuerpo a este anhelo, para existir en él con la alegría del regreso. Lisboa, espérame, que yo aún te espero.


                                                 Lisboa

                                                                                       Para Izara Batres y Eva domínguez


                                        Y volveremos a reunirnos

                                        en esos mares que juntó Pessoa 

                                        cuando el alma pisaba la herida de estas calles

                                        y en las gaviotas ondeaban 

                                        los cielos de Lisboa.

                                        Y su voz

                                        su voz sobre la noche

                                        su voz de convertirse en hilos infinitos

                                        ante el dios viviente

                                        arrancado del escalofrío de las aguas.

                                       Su voz desnuda al fin de la apariencia

                                        se demora un instante

                                        como un café lejano y otoñal

                                        perdiéndose entre los dedos de la lluvia.

                                        Y el océano al fin reunido 

                                        en los ojos de Eva

                                        en los ojos de Izara

                                        en el vacío azul que ya no tiembla

                                        en el temblor de la luna sobre el signo de Cáncer.

                                        Ante las aguas

                                        brotaban como espigas

                                        la risa de Eva

                                        la risa de Izara

                                        el amanecer del mundo.

                                        Descendió la palabra

                                        sobre el Tajo gris

                                        inmóvil la palabra

                                        alumbrando las voces de Pessoa

                                        sus oros extinguidos

                                        la misma mano melancólica

                                        acaso escribiendo

                                        el último cielo de Lisboa

                                        para que sea al fin

                                        para que sea

                                        flor escrita en la noche

                                        palabra liberada

                                        así en la vida

                                        como en la voz que queda

                                        sobre el noble escalofrío de las aguas.


Brunhilde Román Ibáñez



                                                Con Eva, entre el cielo y el océano.


Y para quienes no pudisteis acompañarnos ese día, aquí añado el vídeo de la presentación de Animal Profundo en La Forja de las Letras.

https://www.youtube.com/watch?v=j3-77swmYxk&ab_channel=Librer%C3%ADaLaForja

jueves, 3 de junio de 2021

De Garrapatas y Hombres

 

    Encontrándome en el puerto de Espasante acaeció que hallé una garrapata en mi pantorrilla (realmente eran dos garrapatas, una encima de la otra). Luis me dijo que no pasaba nada, que podíamos ir al coche y echarle un poco de pasta de dientes o pedirle a alguien una colilla de cigarro y acercársela a ver si con eso se iban. Agobiada como estaba por el temor a la enfermedad de la garrapata salí al galope en dirección al coche. Pasando al lado del puerto divisé una caravana y junto a ella tres hombres asoleándose y comiendo marisco en una mesa plegable. Uno de ellos estaba fumando. Dirigí mi galope hacia allá y le pedí prestada la colilla. El hombre rápidamente me ofreció su puro (que era lo que estaba fumando) y una silla plegable para que pusiese el pie encima. Otro de los hombres - un andaluz- dijo que lo que había que hacer era arrancarla y allá fue con las zarpas extendidas, pero Luis dijo que no, que si la arrancaba y dejaba la cabeza dentro podría tener una reacción histamínica. El del puro, que iba desnudo de cintura para arriba, empezó a explicar que él era gallego pero que venía de Cuba y que lo mejor para quitarme la garrapata era que me tomase una copa de ron, el tercero, el ideólogo del grupo, dijo que lo mío no era nada, que él tenía dos disparos en la espalda y que no se quejaba tanto. Para demostrarlo se dio la vuelta y enseñó dos marcas bajo los omóplatos.

- Es que es un contrabandista- explicó el que llegó de Cuba.

A todo esto a mí me empezó a dar un ataque de risa, el andaluz blandió entonces un cuchillo que había sobre la mesa y dijo que lo mejor para liberarse de la garrapata era cortar.

Al final, el ilustrado de las balas bajo los omóplatos entró en la caravana y sacó una servilleta de papel empapada en aceite, que era lo que usaba él cuando iba por el monte y cogía garrapatas y que él no armaba tanto escándalo porque estaba acostumbrado a esos bichos y no les tenía miedo y que no era contrabandista. Me fui muy contenta mientras el que llegó de Cuba me decía que si todo fallaba lo mejor para quitarme la garrapata era el marisco.

Tras ese cónclave epicúreo-estoico regresamos a casa. Luis miró con la lupa, dictaminó que las garrapatas estaban muertas y las sacó con unas pinzas y la cabeza con una aguja. Recordé al Steinbeck de De Ratones y Hombres y a Lenny diciendo: "y yo les apretaba un poco la cabeza, y entonces se morían."

Fin




viernes, 15 de enero de 2021

La Historia Interminable como paradigma de la Nueva Humanidad

 La Historia Interminable como paradigma de la Nueva Humanidad.

Tomo el término "Nueva Humanidad" de Emilio Carrillo. Me parece pertinente utilizarlo porque en La Historia Interminable, el acto de nombrar da lugar a una nueva creación en el reino de Fantasía, al igual que en nuestros tiempos, renombrar el caos, la incertidumbre, la caída de estructuras y el surgimiento de otras, bajo el epígrafe de Nueva Humanidad, nos da la oportunidad de resignificar la experiencia y darle un foco, poner la atención más en aquello que queremos construir que en lo que tratamos de evitar.

La Historia Interminable comienza con la extensión de la Nada, que es algo que no se puede describir, algo que hace desaparecer ciudades, bosques, pueblos y gentes. Donde ayer había una montaña, un río, hoy no hay nada, todo pierde sus contornos, simplemente deja de existir. Esta Nada va precedida de una especie de desaliento gris que va marchitando, corroyendo la vida. Cuando la Nada se aproxima las personas, los animales y las plantas empiezan a decaer, a marchitarse, a perder la vitalidad, a dejarse llevar por el desánimo y la tristeza. Es entonces cuando la Emperatriz Infantil llama a Atreyu, para que busque al salvador del reino de Fantasía. El salvador deberá dar un nuevo nombre a la Emperatriz antes de que el reino se extinga devorado por la Nada. Nos encontramos aquí con el acto de nombrar como acto de creatividad, algo tiene que nacer pero primero hay que llamarlo, nombrarlo, darle una esencia, una sustancia. El tiempo de la Emperatriz ha Acabado, una nueva realidad tiene que ser creada y al pronunciarla la hacemos consciente, sabemos qué está pasando y qué es lo que tenemos que hacer: inventar un nuevo nombre, una nueva manera de entender la experiencia.

La Emperatriz sabe que su tiempo se acaba porque su existencia es cíclica. Cada cierto tiempo debe cambiar de nombre para dar paso a otra realidad ¿Por qué es tan importante el nombrar? En Parsifal se nos cuenta la historia del joven guerrero que llega al palacio del rey Anfortas, a la tierra baldía, pero Parsifal tiene miedo de preguntar, de verbalizar aquello que tiene delante de los ojos, ve la tierra yerma y no hace la pregunta que podría haber salvado a Anfortas y su reino. Calla, y los ciclos de fertilidad, de renovación de la tierra, no pueden producirse. El reino permanece estéril. Nombrar es crear aquello que está por venir, creer y crear su realidad, permitir que una nueva etapa, una nueva creación ocupe el lugar de lo anterior. También J. G. Frazer nos cuenta la historia del guardián-rey-sacerdote del bosque de Nemi, que sabe que su destino es morir de manos de quien ha de reemplazarle, del próximo guardián, del próximo movimiento cíclico porque su tiempo ha terminado y otra cosa, otro rey ocupará su lugar. Del mismo modo, la Emperatriz Infantil debe morir. Alguien tiene que otorgarle un nuevo nombre para que la vida siga, porque su destino está ligado al destino de todo su reino. El cambio de ciclo en nuestra realidad de 2021 es asimismo irrevocable, tal y como el paso de las estaciones, de las etapas de la vida: niñez, adolescencia, juventud, madurez, vejez y muerte. Pero la muerte es otro paso hacia otra dimensión más grande. La Emperatriz no muere realmente, muere a un nombre, a una etapa, para hacer posible que surja una nueva etapa desde una consciencia expandida, igual que la juventud expande la consciencia de la niñez y la madurez expande la consciencia de la juventud. La muerte también es una expansión hacia algo más grande. Y en este periodo de la existencia, el Kali Yuga, el final de los tiempos, la vieja conciencia debe morir para dar paso a algo nuevo, a esa Nueva Humanidad, a ese nuevo nombre. Porque la transformación es necesaria e irreversible, porque la vida busca su próximo nivel de expansión. Frente a la incertidumbre, el miedo, el caos, está surgiendo la necesidad de una transformación individual y colectiva. De un nuevo modo de mirar y entender la Vida y de entendernos como individuos y como especie. En este sentido, volvamos a La Historia Interminable. Atreyu representa un estadio de la conciencia que indaga, se cuestiona, confía, actúa desde su guía interior. No siempre le salen las cosas como él quiere pero siempre persevera. Bastian, que dará el nuevo nombre a la Emperatriz para así salvar el reino de Fantasía, por el contrario, se ve a sí mismo como un niño apocado y débil. Bastian va adquiriendo consciencia a través de Atreyu, le va siguiendo en todas sus aventuras y llega un momento en el que se da cuenta de que Atreyu le está llamando a él, y no acaba de creérselo ¿por qué él? un niño impotente, débil y asustado que se esconde para leer un libro. Bastian no se considera muy listo, ni fuerte, ni valiente, pero tiene un don: le gustan las historias y sabe cuál es el nombre que pondría a la Emperatriz. Él representa la conciencia que quiere ir del ego al ser. Todos estamos llamados a salir de los límites de lo que creemos posible, la realidad esencial es que, al igual que Bastian, cuando todo está perdido, sólo podemos confiar. En la vida, en nuestros recursos interiores, en que esto tan duro que estamos viviendo también pasará, en que saldremos adelante como individuos y como especie, y algo nuevo tendrá que surgir.

Una vez que la Emperatriz se ha convertido en la Hija de la Luna, Bastian irá creando progresivamente un nuevo mundo a partir de la Nada, pero al mismo tiempo va olvidando quién es. Su camino de vuelta consiste en recuperar su identidad, o de recrearla, pues ya no podrá ser nunca la misma del niño tímido de antes. Se trata de emprender el regreso con todos los aprendizajes, toda la experiencia vivida, toda la memoria de su paso por Fantasía, desidentificándose del pequeño yo para volver al Ser. Esta es la verdadera vuelta en espiral, un impulso a una consciencia más grande, a través de penalidades, alegrías y dudas. Y en este viaje que emprendemos hacia otra forma personal y colectiva de estar en el mundo, no estamos solos, al igual que Atreyu y Fújur están ahí para Bastian, muchas personas comparten la misma inspiración, el mismo deseo de crear otra realidad posible dentro y fuera de cada uno de nosotros. El viaje siempre es interior, pero no lo estamos haciendo solas, estamos construyendo, sembrando desde nuestra común humanidad. Sabiendo que quizá la transformación no la percibamos hoy o mañana, o el año que viene, pero ya está sucediendo, y no hay vuelta atrás.



Mi personaje favorito del libro, Fújur, el dragón de la suerte.



Brunhilde Román Ibáñez

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