Decir adiós
En el frío del alba
en este roto vivir
en el dolor sin tregua
hoy es un canto amargo el que te canto
hoy es el llanto más grande que la vida
no existe más medida en mi garganta
que el páramo vacío de tu nombre
quizá mañana
mañana abrazaré tus huesos
caminaré sobre tus huellas
y en mi carne
resonará tu carne
y quedarás por siempre en todo
cuanto vive y tiembla
en cuanto de verdad hubo en nosotros
y en el inmenso sol que compartimos
en la luz ungida
de todas las manos
el abrazo común
que de la raíz crece
al corazón del mundo
amor serás
amor y siempre
más allá de la muerte.
Brunhilde Román Ibáñez

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